miércoles, 2 de mayo de 2012

¿Necesitaremos un nuevo dos de mayo en España?
















El levantamiento del dos de mayo de 1808 es el nombre por el que se conocen los hechos violentos acontecidos en Madrid aquella jornada, surgidos por la protesta popular ante la situación de incertidumbre política generada tras el Motín de Aranjuez, otro levantamiento ocurrido el 18 de marzo de ese mismo año por las calles de esta localidad madrileña debido, entre otros motivos, a que las consecuencias de la derrota de Trafalgar recayeron fundamentalmente en las clases humildes. Así que una vez reprimida la protesta del dos de mayo por las fuerzas napoleónicas presentes en la ciudad, se extendió por toda España una ola de proclamas de indignación y llamamientos públicos a la insurrección armada que desembocarían en la Guerra de Independencia contra la Francia imperial de Napoleón, el cual quería instalar en el trono español a su hermano José Bonaparte.

En la actualidad España es un país soberano, miembro de la Unión Europea, constituido en Estado social y democrático de Derecho cuya forma de gobierno es la monarquía parlamentaria y con un territorio que está organizado en 17 comunidades autónomas.

Pero desde el año 2008 los ciudadanos españoles, especialmente los más humildes, estamos sufriendo las graves consecuencias que sobre la economía de nuestro país está teniendo la crisis económica mundial iniciada en Estados Unidos. La principal y más grave es el fuerte crecimiento del desempleo que ahora sobrepasa los 5,6 millones de parados.

Sin entrar a analizar las causas por las que en nuestro país esta crisis mundial tiene consecuencias más graves que en muchos otros paises de nuestro entorno, la situación actual, en palabras del ministro de Industria, Energía y Turismo del gobierno de España, es la siguiente:

"España tiene que cumplir con los objetivos de déficit público comprometidos ante los socios de la Unión Europea para que la comunidad internacional se fíe del país. Algo muy importante porque el mayor problema es que no hay dinero para afrontar los gastos diarios de bienes y servicios."  

Así que Mariano Rajoy, el presidente del gobierno de España, ha decidido subirnos el IVA para que ayudemos a alcanzar los objetivos de déficit comprometidos con la UE pese a que esta subida "afecta fundamentalmente a pensionistas y parados".    

Sin embargo, según revela un estudio elaborado por tres asesores de la Presidencia del Gobierno España es el país europeo con más políticos por habitante. También señala el estudio que el tamaño desmesurado de nuestra administración no se encuentra especialmente distorsionado entre los funcionarios que prestan servicio directo al ciudadano (profesores, administrativos, médicos, policias etc), sino que el mayor porcentaje de distorsión se encuentra entre los políticos que pueblan nuestra administración llegados sobre todo a través de organismos dependientes de las comunidades autónomas y de los ayuntamientos.

Parece evidente que también el estado de las autonomías debe apretarse el cinturón. Para algunos lo es desde hace tiempo.

Pero la forma en la que en España se ha organizado el estado de las autonomías desde la constitución del 78 ha originado, además del señalado sobrecoste económico, un sobrecoste político: el fomento de nacionalismos como el catalán y el vasco que gobiernan (directa o indirectamente) sus respectivos territorios con el beneplácito o el apoyo explícito de los partidos mayoritarios españoles, el PP y el PSOE.

Así, el modelo autonómico que inicialmente fue justificado como una apuesta para hacer participes del estado a los nacionalismos "moderados" se ha convertido actualmente en un río revuelto en el que los nacionalistas asesinos de ETA están pescando sus objetivos políticos. Objetivos que el PP y el PSOE están cediendo a ETA, a sus testaferros políticos (Bildu y Amaiur) y a los nacionalistas que se dicen buenos, en contra de lo prometido en los programas electorales del PPSOE. Pero también en contra de la verdad, de la memoria, de la dignidad y de la justicia. Y en contra de la voluntad de las víctimas del terrorismo y de la mayoría de los ciudadanos españoles.

Si, España es hoy un país más soberano que en el siglo XIX, es miembro de la Unión Europea, está constituido en Estado "social y democrático de Derecho" cuya forma de gobierno es la monarquía parlamentaria y con un territorio que está "organizado" en 17 comunidades autónomas.

Sin embargo, los españoles empezamos a preguntarnos si necesitaremos un nuevo dos de mayo para defendernos de aquellos que no respetan nuestra voluntad de ciudadanos libres para ser la nación que queremos ser.


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