viernes, 26 de septiembre de 2014

Con mucho disgusto Don Santiago...


















...se lo explico una vez dispongo del tiempo y la calma que requiere una despedida tan larga y difícil


Con indisimulada admiración y merecido respeto le vengo leyendo desde que allá por el año 2006 conocí la existencia de unos vascos que formaban parte de la iniciativa ciudadana Basta Ya. Unos ciudadanos ejemplares que junto con otros iniciaron también el proyecto de la Fundación para la Libertad, momento que se recoje en la fotografía anterior, tan histórica como desenfocada. Allí estaban con usted Rosa Díez, Fernando Savater, Agustín Ibarrola... contribuyendo todos al análisis, la reflexión y la difusión de los valores de la democracia y de la libertad. Ahí es nada. En aquella tierra y durante aquellos años


















Como bien sabe, y así lo demuestra usted casi diariamente, uno de los instrumentos más útiles para defender la democracia y la libertad es la memoria. Una memoria incómoda para aquellos que quieren retorcer la verdad, mancillar la dignidad y doblegar la justicia.

Desconozco si fue esa una de las principales razones por la que usted intervino el 19 de junio de 2006 en la presentación del libro "Porque tengo hijos" de su amiga Rosa Díez junto con Nicolás Redondo Terreros y la propia Rosa Díez. Se trata de un libro que recopila artículos suyos y que, en palabras de su autora, tiene los objetivos siguientes:

"Santiago ha terminado explicando el título y ha empezado diciendo que le gusta el título. El libro de titula “Porque tengo hijos”, porque verdaderamente hacer política en Euskadi, desde mi punto de vista, en la situación en que hemos hecho política en los últimos 30 años quienes no somos nacionalistas, requiere de algo más que de militancia política en un partido. Requiere de formación política, de cuajo, que se suele decir. 

Pero a veces, cuando las cosas van verdaderamente mal, tienes que tener algún motivo más importante que tu compromiso político, que ya es mucho, que tus referencias morales, que tus referencias éticas, que tu propia historia, que lo que has aprendido de tus padres. Para mí, eso son mis hijos. Sé que al citarles a ellos estoy citando a todos los de su edad, a las nuevas generaciones, a los jóvenes. Para mí, el motivo son ellos, que ellos no tengan que terminar la tarea, que ellos no vivan en la sociedad en la que hemos vivido nosotros. 

Porque nosotros, la mayoría que aquí estamos, que ya tenemos alguna edad, hemos vivido toda la vida sin libertad. Yo soy de una generación que nunca ha vivido en libertad. Tengo 54 años; la mitad de mi vida la viví bajo el régimen franquista y la otra mitad bajo el régimen nacionalista, ya sea el del nacionalismo obligatorio o el del nacionalismo terrorista. Demasiada vida, demasiados años para que finalmente nos equivoquemos por no mirar un poquito hacia atrás, a nuestra historia, por no recordar nuestra historia, por no ser capaces de analizar qué hicimos bien y qué hicimos mal, qué nos ha producido éxito en nuestra lucha por la libertad y en que cosas ya hemos fracasado, y por tanto no hay que repetir. 

Qué triste sería que por no hacer nuestra pequeña aportación cada uno de nosotros, por no recordar nuestra historia, por no defender las cosas en las que creemos, ellos, nuestros hijos, tuvieran que terminar la tarea, tuvieran que seguir luchando por las mismas cosas que hemos luchado nosotros toda la vida."

 





















Pese a que en su larga trayectoria profesional pueda tener algun episodio con más sombras que luces (quién esté libre de pecado...), es precisamente la defensa de la memoria, ese instrumento tan útil para la democracia y la libertad, lo que a Rosa Díez la convierte en una política tan valiosa y, al mismo tiempo, tan incómoda. Una defensa de la memoria, de las ideas y de la verdad ("La única verdad es la realidad" Aristóteles dixit) que quedó magníficamente ilustrada en su intervención Don Santiago:

"Lo que pasa es que las ideas que defiende esta mujer (Rosa Díez) son las que sostenía la dirección de su partido hasta antesdeayer: el pacto antiterrorista, que como decía Nicolás (Redondo Terreros), sigue vigente aunque sólo sea sobre el papel, y la Ley de Partidos. Que yo sepa, el PSOE no ha denunciado aquel acuerdo que comprometía a los dos grandes partidos españoles en la derrota de la estrategia terrorista, utilizando para ello todos los instrumentos del estado de derecho. Tampoco ha presentado ninguna iniciativa parlamentaria para derogar la Ley de Partidos; se conforma con lo que Max Weber llamaba la ética de la convicción, sin asumir la ética de la responsabilidad. Se conforma con descargar ésta sobre las espaldas de los jueces para que la justicia esté en cada momento al servicio de sus necesidades políticas; parafraseando a Zapatero e interpretando su pensamiento, la justicia ha de estar al servicio de la política, y no la política al servicio de la justicia. Con el Parlamento domesticado y los jueces reducidos al papel de intérpretes del Gobierno, nos habríamos cagado, con perdón, en la madre que parió al mismísimo Montesquieu." 




















El 30 de agosto de 2007 el Puño pierde la Rosa. Y en su blog, Don Santiago, además de la carta de Rosa Díez a Zapatero informándole de su baja en el PSOE, incluye usted un primer análisis de los posibles daños electorales al PSOE y al PP que se podrían producir tras la creación del nuevo partido.

Unos días más tarde hace usted otro ejercicio de memoria sobre Rosa Díez, un ejercicio que probablemente resultara incómodo para su colega L.R.A. (Luis Rodríguez Aizpeolea):

"¿Hay dos Rosas, tal como sostiene (L.R.A.)? Lo más lógico es pensar que hay sólo una, cuyo comportamiento ha cambiado como consecuencia del cambio que experimentaba la realidad. Rosa Díez pasó de ir a los consejos de Gobierno de los martes en Ajuria Enea entre 1991 y 1998 a manifestarse frente a ella el 29 de marzo de 2001, con un capuchón de color naranja (el color de la indumentaria que llevan en EEUU los habitantes del corredor de la muerte). Era una iniciativa de ¡Basta Ya! entre cuyos promotores y asistentes estuvo Mario Onaindía, tan tempranamente desaparecido (1 de septiembre de 2003).

¿Debió Mario Onaindía quedarse en aquel militante de ETA que fue condenado a muerte en el Sumarísimo 31/69?¿Le reprocharía L.R.A. haber pertenecido al Gobierno tripartito (1991-1991) del que se excluyó al PSE para integrarse en dicho partido tres años más tarde?¿Por pasar de haberse opuesto a la Constitución a ser un espejo de constitucionalistas? 

(...)

Hay, por último, algo en el comportamiento de Rosa Díez que debería destacarse. Le hubiera bastado ponerse un poco en perfil egipcio para garantizarse su reelección en 2009. Probablemente no le habría hecho falta pelotear mucho a José Blanco para garantizarse su puesto de europarlamentaria cinco años más, hasta el límite de la jubilación. Nada le impedía legalmente haber seguido disfrutando del cargo los dos años de legislatura que quedaban. Su renuncia de ayer debería ser entendida como lo normal. Pero lo normal, ¿comparado con qué? A ver, por 25 pesetas la respuesta, nombres de socialistas que en los últimos años hayan renunciado a un cargo invocando un caso de conciencia. Un, dos, tres, responda otra vez…".





 














El 8 de septiembre de 2008 siguió usted abordando el futuro pero esta vez el suyo propio (pobre de aquel que no lo haga...) y comenzó a realizar la Revista de prensa del programa "Herrera en la Onda" que dirige Carlos Herrera en Onda cero. Una magnífica noticia para mi como oyente del programa y como lector suyo.


El 10 de junio de 2009 refleja en su blog el ascenso electoral de UPyD en Madrid y las inquietudes del PP al respecto.
























El  20 de abril de 2010 presenta una conferencia de Rosa Díez en el Foro Nueva Economía. Cabe destacar una diferencia respecto de aquella presentación que usted realizó cuatro años antes con motivo del libro "Porque tengo hijos": empieza a contemplar la posibilidad de "echarse a la calle a esperar que otra bandera se caiga de otro camión".


"Buenos días. Gracias a todos por su asistencia. Cuando Rosa Díez me llamó hace unos días para pedirme que presentara esta comparecencia tuve dos sensaciones a la vez. Una, en contra, derivada del viejo principio de no repicar las campanas mientras se encabeza la procesión, lo que me había llevado a no participar en actos públicos de naturaleza partidista al tiempo que me gano la vida como periodista de opinión.

(...)

Yo conocí a Rosa hace ya casi treinta años, cuando yo era un periodista joven e indocumentado y ella era una joven juntera socialista y más o menos desde entonces somos amigos. De las tres condiciones, a mí sólo me queda la de periodista y en alguna medida la de indocumentado. Ella en cambio ha ganado en sabiduría, ha superado el estatus de juntera y tiene detrás un partido que según todas las encuestas está en un momento prometedor.

(...)

El problema es que el movimiento del PSOE de abrazarse a los nacionalismos para derrotar a su adversario, tiene un efecto reflejo en el partido de la oposición, que se siente obligado a imitar la misma estrategia de aliarse con los nacionalismos periféricos para desplazar del poder al otro gran partido nacional.

Como es natural, este panorama es un obstáculo insalvable para el establecimiento de los grandes consensos que requieren las políticas de Estado. Esto era algo que decía nuestra conferenciante cuando se le preguntaba si no era antiautonomista: “Soy tan partidaria de la autonomía que la deseo hasta para el Gobierno de la Nación”.

(...)

La democracia es un contrato de desconfianzas, no un creer lo que no vimos. Por eso, los aspirantes democráticos no dicen: “creed en mí”, como hace Zapatero, sino “ponedme a prueba”. El futuro, tratándose de la naturaleza humana, es imprevisible. Por eso, a este respecto, sólo me queda respecto decir a mi amiga Rosa que no cambie nunca principios por consejerías.
 
Si tal cosa sucediera habría que echarse otra vez a la calle a esperar a que a otro camión se le caiga una bandera que podamos recoger."
















El  23 de enero de 2011 señala en su blog la iniciativa a rebufo de UPyD que el PP de Rajoy adopta ese año electoral.

"El PP ha anunciado este fin de semana en el que arranca su marcha hacia La Moncloa que va a plantear la supresión de los privilegios de los parlamentarios, uno de los cuales es el que toca a sus pensiones. Esta es una cuestión curiosa que divide a los españoles con tanta radicalidad como la memoria histórica, si bien los dos bandos resultantes son muy dispares en tamaño. La inmensa mayoría está en contra; quienes los disfrutan están a favor.


(...)

Rosa Díez ha presentado en tres ocasiones desde abril de 2010 otras tantas iniciativas para acabar con estos privilegios. Recibió la respuesta hace un mes: el 22 de diciembre, día de la Lotería Nacional. Las mesas del congreso y Senado, niños y niñas de San Ildefonso, rechazaron la iniciativa sin despeinarse. Por unanimidad. Quiere decirse que con el acuerdo del Partido Popular. Díez ha presentado para el próximo martes un voto particular a las recomendaciones del Pacto de Toledo, que incorpora la iniciativa rechazada y añade otra para regular el estatus y la pensión de los ex presidentes del Gobierno. Ambas habrán de votarse en el pleno."
 














El 21 de octubre de 2011 Carlos Herrera señala "la situación delicada de Rajoy" en su editorial sobre el comunicado del cese definitivo de la violencia de ETA. He de reconocerle a usted que tras escuchar el editorial en mi coche mientras iba a trabajar, este "fósforo" de diez años de antigüedad, con mucho disgusto, dejó de serlo.























El 22 de febrero de 2012 constata usted en su blog que UPyD se queda sola proponiendo al Gobierno de Rajoy la ilegalización de Amaiur y Bildu.

"En 2007 Rajoy estaba solo pidiendo la ilegalización del Partido Comunista de las Tierras Vascas. Hoy, la soledad la han heredado los cinco escaños de UPyD en la misma batalla que entonces ocupaba a Rajoy: impedir que Batasuna se reprodujera a través de otras marcas."



Dos días después, el 24 de febrero de 2012 se pregunta Rosa ¿qué les das? también en su blog.

El asunto es que UPyD goza ahora de la ventaja ética y estética que tenía el PP frente al PSOE durante el ‘proceso de paz’ y cuando pasa eso, suele unirse lo útil con lo agradable.

(...)

¿Qué tiene UPyD que suscita tanta pasión contraria?¿Por qué (Borja Semper) un hombre tranquilo, de maneras parlamentarias sobrias y alejadas de la estridencia, sólo ha perdido la mesura, parlamentariamente hablando en sus respuestas Rosa Díez. ¿Por qué Oyarzábal le reprocha lo mismo que Errekondo (el GAL, la presencia ante la cárcel de Guadalajara, -donde no estuvo-, ¡caramba, qué coinsidensia!) cuando no se lo reprochan al partido responsable de los hechos (o al que pertenecían los responsables de los hechos) y que ella abandonó?¿Por qué lo de Leopoldo Barreda?¿Por qué alguien que parecía un buen tipo, como Semper, se ciega hasta mentir en el espacio público y cubrirse de ridículo? Ni siquiera desde el partidismo más miope se justifica. UPyD le ‘ha quitado’ más votos al PSOE que al PP, eso está comprobado, pero el PSOE tiene más gramática parda.

















Unos meses más tarde, (discúlpeme por la autocita) comparto una pregunta similar: ¿Con quién se enfada Rajoy?















El 14 de agosto de 2013 Carlos Herrera entrevista a Rosa Díez y al final, una vez despedida la entrevistada, tertulianos del programa que no particiaron en la entrevista realizaron una serie de comentarios que motivaron las quejas de la portavoz de UPyD.
 

El 27 de agosto de 2013 Carlos Herrera en el artículo "El dichoso tabaquito" publicado en ABC se refiere a Rosa Díez en estos términos:

Y luego está Rosa Díez, a la que le ha asaltado un virus de intransigencia repentino. Que a lo mejor no es tan repentino. Ha dicho la nerviosa diputada que permitir fumar en las salas tragaperras del improbable Eurovegas (a ojos de hoy) es, como escribía más arriba, atentar contra la soberanía nacional. Más o menos, no hagan caso de la literalidad, pero sí del sentido. La soberanía nacional reside, en cualquier caso, en el Parlamento de que ella es miembro («miembra» en el lenguaje zapateril), y si ese mismo Parlamento decide cambiar una norma está en su pleno derecho de hacerlo en función del interés general. No del interés particular de las creencias de alguno de sus diputados. Cuando se convoquen elecciones, los votantes decidirán si eso fue una demasía y podrán removerlos del poder. Mientras tanto, las mayorías parlamentarias pueden tomar las decisiones que consideren oportunas, incluidas las que puedan ser erróneas. A buen seguro que la diputada Díez podría haber encontrado argumentos más sólidos que el expuesto.





















Unas semanas después, el día 8 de noviembre de 2013 para ser exactos, publica usted una entrada en su blog con una llamativa pregunta: ¿Qué pasa en UPyD? 

Una pregunta que usted mismo responde señalando el "resultado a la búlgara" del segundo congreso del partido, posicionándose con rotundidad contrario al rechazo de UPyD de la idea de comparecer en las autonómicas catalanas junto a Ciudadanos y lanzando acusaciones de "búsqueda del desencuentro":

"No se entiende, en consecuencia, que los propios dirigentes (de UPyD) se hayan empeñado en velar un momento brillante del partido empecinándose en la descalificación de Ciutadans y de Albert Rivera. UPyD y C’s configuran el espacio político de muchos electores que consideran que los dos grandes partidos han incumplido la obligación elemental de ponerse de acuerdo en cuestiones básicas, lo que se llaman ‘acuerdos de Estado’ y preferir la negociación con los nacionalismos para derrotar al adversario. Análogamente, UPyD y C’s están obligados a entenderse; no es presentable que renuncien a encontrar ese acuerdo que ambos reclaman al PP y al PSOE. 

Es lo que está pasando. UPyD rechazó la idea de comparecer en las autonómicas catalanas junto a C’s, disolviendo su esfuerzo en la irrelevancia.

(...)


Rosa Díez sigue teniendo la palabra. Y también Albert Rivera, pero llama la atención una cierta búsqueda del desencuentro, un error. Quien haga más méritos para que ambos partidos no se entiendan, tendrá más probabilidades de pagar la factura en las urnas."







Así llegamos al día 19 de agosto de 2014 en el que al calor del verano nos encontramos en todos los medios con un sonado desencuentro: el de Francisco Sosa Wagner, eurodiputado de UPyD. En efecto, el cabeza de lista de UPyD a las elecciones europeas denunciando prácticas autoritarias en el seno de su propio partido y mostrándose a favor de "un compromiso electoral común con C's". El medio elegido por Sosa Wagner para compartir ese desencuentro fue el artículo Después de las Europeas publicado en El Mundo.

"Las aflicciones que padece el pueblo español son tan acuciantes que la estrategia, vista desde los partidos pequeños constitucionales aludidos y desde los mensajes de las encuestas de opinión, resulta clara: es preciso unir esfuerzos y lograr un acuerdo entre ellos para acudir a las próximas elecciones locales y autonómicas y, después, a las generales. 


 (...)

Es verdad que se trata de dos partidos distintos, pero existen los suficientes puntos de encuentro entre ellos para pensar en la redacción, por expertos capitaneados por Rosa Díez y Albert Rivera, de un "compromiso electoral común" basado en 10 o 12 acuerdos primordiales."

(...)




"UPyD debería liberarse de las prácticas autoritarias que anidan en su seno, prácticas que desembocan en la expulsión constante de afiliados o en su sepultura en vida cuando deciden permanecer en sus filas acogidos a un ominoso silencio."





Dos días después, el 21 de agosto de 2014, Irene Lozano, la diputada de UPyD, responde a Sosa Wagner a través del artículo Querido Paco, también publicado en El Mundo, en el que, entre otras descalificaciones personales, acusa a Sosa Wagner de mezquindad

"Hay gente de UPyD que puede coincidir contigo en la necesidad de pactos con otros partidos, aunque esta cuestión ya se dirimió en nuestro último congreso. En cambio, va a resultar difícil que alguien te iguale en mezquindad. Porque quienes no comparten el criterio de la dirección, lo pudieron decir hace nueve meses en el Congreso de UPyD, aquél que tú presidiste y en el que se votaron resoluciones como el punto 1.4.1 de la Ponencia Política: «UPyD será lo mismo en Cataluña que en el resto de España». Eso lo han aprobado los delegados. No te vi presentar enmienda alguna, ni voto particular de ninguna clase. De hecho, ningún delegado lo planteó, lo que da idea de la escasa preocupación entre los afiliados.

En fin, si has cambiado de opinión, también lo podrías explicar en el Consejo Político de UPyD del que formas parte, y tratar de convencer a los demás: las ideas son la materia prima de que está hecha la política, pero necesitan gente que acuda a los foros de debate a defenderlas."



Dos días más tarde, el 22 de agosto de 2014, responde usted a Irene Lozano desde su blog con una epístola titulada Mi querida Irene Lozano 
 
"Tu carta a Paco Sosa me ha parecido un catálogo de insidias, sofismas, alguna que otra bajeza y argumentos ad hominem. Te escribo por alusiones. En uno de los pasajes de tu carta le recuerdas al destinatario la superior posición de los afiliados: “gente sin cuyo trabajo ni tu ni yo estaríamos en el Parlamento. En tu caso esto es especialmente cierto: según la última encuesta del CIS, no te conoce ni el 12% de los españoles, y tu campaña es la peor valorada por los encuestados…” 


Pertenezco, querida Irene, a ese reducido 12% de españoles que conocen a Sosa Wagner, lo que me sitúa, no en un grupito irrelevante, tal como se desprende de tu carta, sino en una elite. Conocí a Paco Sosa hace ya muchos años. En 1976, al año siguiente de la muerte de Franco, mi amigo Felipe Serrano y yo asistimos a una mesa redonda de partidos en el Aula Magna de Sarriko, la Facultad de Económicas de Bilbao. Entre los ponentes había un joven penene que vestía jersey de cuello alto y fumaba en pipa, un ayudante de Ramón Martín Mateo llamado Francisco Sosa Wagner. A mi amigo Felipe y a mí,-lo recordábamos el otro día-, nos impresionaron su brillantez expositiva y su rigor conceptual. Lo he seguido desde entonces, he leído sus libros, he cenado alguna vez con él, le he presentado alguna conferencia y, desde un conocimiento compatible con mi irrelevancia sociológica, puedo decirte que tu partido presentó al mejor cabeza de lista de las pasadas elecciones europeas. 

(...)

Quiero decir que sabes muy bien que no tengo apriorismos contra tu partido, ni contra ti y que, independientemente de mi radical desacuerdo con tu desdichada carta, te sigo profesando afecto, que continúo guardando la excelente y generosa reseña que escribiste sobre mi último libro y tengo en lugar destacado de mi casa el premio a la Regeneración Democrática que la Fundación UPyD me concedió junto a Elisa de la Nuez y Luis Garicano. Espero que no seas muy partidaria de la Memoria Histórica y me apliques una pena de indignidad sobrevenida para reescribir aquella reseña y pedirme que devuelva el trofeo.

Creo, querida Irene, que te has equivocado, que os habéis equivocado en materia grave, que para todo partido debe haber un colectivo más importante que los beneméritos afiliados a los que justamente rindes homenaje en tu acre denuesto de Paco Sosa Wagner. Son los ciudadanos (con perdón) a quienes representáis, vuestros votantes, los clientes. Así no. No se puede hacer nueva política con la intolerancia de la vieja y mucho me temo que la próxima cita electoral justificará el último párrafo que escribí en el comentario del 8 de noviembre de 2013 y que puedes leer entero en el link ut supra:

“Rosa Díez sigue teniendo la palabra. Y también Albert Rivera, pero llama la atención una cierta búsqueda del desencuentro, un error. Quien haga más méritos para que ambos partidos no se entiendan, tendrá más probabilidades de pagar la factura en las urnas.”

Con afecto.



REACCIONES

 

"Aunque el bravo CMG, campeón del tuit como unidad básica de pensamiento, no da nombres, es probable que se refiera a Arcadi Espada y a mí mismo por El Mundo, y a David Gistau por ABC. En fin."

















Tres días después, el 25 de agosto de 2014, responde usted nuevamente a Carlos M. Gorriarán desde su blog con la entrada Toma nota, querido Carlos sobre "la crisis de UPyD":

Querido Carlitos: No pensaba yo volver en tan poco tiempo sobre la crisis de UPyD. Había dado por zanjado el asunto con mi carta a Irene Lozano. Especialmente desde que ha pedido vagas excusas a Paco Sosa Wagner. Creo que su error no fue no fue solo un adjetivo de más. Había algo sustantivo entre el material sobrante. Pero también es verdad que en la disculpología comparada, no recuerdo ejemplos de políticos que hayan pedido disculpas a nadie por nada. O sea, que santo y bueno por mi parte, querida Irene.

Ojalá hubieras hecho tú algo parecido, después de haber publicado esta insidia pequeñita y lamentable (el tuit de CMG en el que se refiere a esos "intelectuales y columnistas insobornables").

 Al leerla, pensé: “hombre, Carlitos, no jodas” desde una gran perplejidad.

(...)

¿Sabes qué es lo más lamentable? Tú eres un político y supongo que quieres dejar buena impresión en los medios de comunicación. ¿No comprendes, Carlitos, que esa acusación de que los medios de comunicación ordenan a sus columnistas lo que tienen que escribir, puede acabar granjeándote fama de memo entre todos los periodistas de España? Salvo quizá, los de Cataluña, claro.

(...)

Ya se lo recordaba a Irene, pero me vas a permitir que insista. Me parece impresionante tu consideración de que escribo ‘al dictado’ del periódico que me paga. ¿Me dabas alguna instrucción tú para los artículos que publicaba en Basta Ya? Esto, ¿desde cuándo sucede? Porque creo que desde que Rosa anunció la fundación del partido en septiembre de 2007, soy el columnista español que mayor número de columnas suyas ha visto publicadas en vuestra página web. Recordarás que hace año y medio, cuando la Fundación Progreso y Democracia, que sostiene tu partido, me distinguió con uno de sus premios a la regeneración democrática, la web de UPyD explicaba así las razones del jurado:
 
“Santiago González es un periodista de abultada experiencia, una persona que dignifica su oficio. Riguroso en el tratamiento de los hechos y especialista en desmontar falacias, tiene un estilo claro e irónico. Al tratar a sus lectores como a personas inteligentes, ha logrado tener un público inteligente. Además de sus artículos en prensa (actualmente en el diario El Mundo), su blog es una referencia de la actualidad, y alberga una comunidad (los “remeros” de su nave) que enriquece los contenidos del propio González con aportaciones bien informadas, ingeniosas y hasta eruditas. Aunque el periodista bilbaíno trata todos los asuntos de la actualidad española, hay que destacar su firme lucha a favor de un relato veraz de la historia del terrorismo de ETA, lo que le ha supuesto ataques, no ya del mundo abertzale, sino incluso de los partidos políticos que, en otro tiempo, se mostraron firmes contra la banda y sus testaferros.” 


Seguramente es una presentación muy generosa, pero hay algo en este párrafo que quiero destacar: que trato a mis lectores como a personas inteligentes. Es justo lo contrario de lo que haces tú en Twitter.

(...)

En fin, querido Carlitos, cuando quieras discutimos de todo esto, de esa sobornabilidad que me presumes, de ese odio que debo de albergar hacia tu partido, pero con datos y sin tonterías de asamblea estudiantil de los años 70. Pero deja de escribir esas cositas si no quieres que el personal te pierda el respeto y te aplique aquella definición elemental de Forrest Gump. Y no es la de la caja de bombones."  



















Y como todo llega en esta vida, hemos llegado al final de su larga despedida Don Santiago. En efecto, el 8 de septiembre de 2014 publica usted en El Mundo el artículo The long goodbye (El largo adíós) en el que confirma sentirse defraudado por UPyD y, en consecuencia, "le dice adiós".

"Sosa Wagner debía de estar el sábado en un estado de melancolía, mientras medio centenar de compañeros de partido desfilaban por el atril para ponerlo a escurrir por dos razones: llevar a los medios propuestas que deben hacerse en el partido y tildar las maneras de la dirección de autoritarias. Quizá faltaba la acusación de hacer trabajo fraccional para que aquello acabara de parecer un comité central del PCE de los años 60. 

(...)

El Consejo Político de UPyD aprobó el mismo día sus 20 condiciones para cualquier pacto político. La III Internacional puso 21 en 1920 para cualquier aspirante a entrar. En democracia, por lo general, basta con que tu interlocutor acepte la legalidad para sentarse a negociar un programa. El programa es el objetivo, no la condición previa. UPyD propone como requisitos, no sólo un programa, sino también un ideario y unos estatutos que definan la organización interna del posible socio.

Curiosamente, fue Rosa Díez la única dirigente que levantó la mano para aceptar la propuesta de frente contra el nacionalismo catalán propuesta por Cospedal el viernes, sin poner una sola condición. ¡Ni siquiera a C’s! Si uno fuera mal pensado, diría que ese no es un invento de Cospedal, sino el objeto de la reunión que Rosa Díez mantuvo con Rajoy el miércoles. Un presidente suele tener la agenda llena ya de víspera. En todo caso es una propuesta que, en lo que dura un suspiro, ha pasado de las musas al olvido.

«Adiós, señor Maioranos», le decía un decepcionado Philip Marlowe a quien había sido su amigo, Terry Lennox, al final de El largo adiós. El 20 de abril de 2010 presenté a Rosa Díez ante un público de empresarios en Madrid. Cité en aquella ocasión una metáfora afortunada de Savater: UPyD era la bandera roja que se caía del camión en Tiempos modernos. Chaplin la recogía para devolverla y al doblar la esquina se convertía en cabeza de manifestación. También dije que si UPyD defraudaba las expectativas «habría que echarse otra vez a la calle a esperar a que a otro camión se le cayera una bandera que pudiéramos recoger». Me temo que ya hemos llegado a ese momento. Qué lástima."


Pero como la vida te da sorpresas (Rubén Blades dixit) lo que veo esta mañana del 26 de septiembre de 2014 es que usted ha publicado en su blog otra epístola sobre "el asunto" titulada A mi amiga Rosa en la que manifiesta su esperanza de que "estos desencuentros sean tormenta pasajera".





La vida te sonríe cuando caminas con otras personas. Todo adquiere sentido cuando compartes ideas, proyectos, inquietudes... Porque lo que no se da se pierde. 

Por eso las despedidas son tristes: se deja de compartir, se pierden cosas.

Pero nos adaptamos a la cambiante realidad que nos rodea y tomamos decisiones que nos alejan de algunas personas. 

Sin embargo, no deberíamos olvidar que (parafraseando a Paulo Coelho) hay que honrar y respetar los caminos que elegimos si queremos que el suelo respete nuestros piés.


Buen camino Don Santiago.




1 comentario:

  1. Gracias por tremenda recopilación, me has permitido ponerme más al día :)

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Gracias por su comentario.