lunes, 23 de febrero de 2015

Estamos solos. Por mi parte, encuentro la situación extremadamente estimulante.





















Eran las tres de la mañana y mi perro no paraba de ladrar. La menor de mis hijas me despertó. Perdí el sueño pero encontré en este espléndido artículo de Elías Cohen la cita del título. Es una de esas frases que iluminan los días oscuros. Una de esas frases con poder. De esas frases de Winston Churchil. 

El contexto histórico en el que Churchill pronunció esas bizarras palabras, es descrito así por Cohen:

"Mientras Neville Chamberlain y el Partido Conservador abogaban por la política de apaciguamiento ante Hitler, Churchill levantaba su voz y sus protestas en la Cámara de los Comunes, arropadas por la risa y la burla de muchos diputados ingenuos y más jóvenes. En palabras del historiador Marc Ferro, en los círculos políticos Churchill era un 'has been', un hombre acabado. Empero, su mejor momento, en el cual todos le necesitábamos -los de entonces, los de ahora y los que vendrán- estaba por llegar. 

Cuando Chamberlain volvió orgulloso de Munich en septiembre de 1938, entre aplausos y júbilo por la paz de nuestro tiempo, Churchill le espetó una de sus frases más recordadas: 

“Os dieron a elegir entre el deshonor y la guerra... elegisteis el deshonor y tendréis la guerra” 

Efectivamente, escarmentados Chamberlain, Daladier y todos los demás líderes europeos que no se alinearon con el Eje, el turno de Churchill era ya inexorable. Cuando caen Dinamarca y Noruega bajo el poderoso ejército nazi, Chamberlain dimite y el Rey Jorge VI le pide a Churchill -por indicación y consejo del mismo Chamberlain- que forme gobierno. Tenía 66 años. Esa noche del 11 de mayo de 1940, Churchill tuvo “la sensación de estar caminando con el destino, y que toda mi vida pasada había sido una preparación para esa hora y esa prueba”. En la primera reunión de gabinete le dijo a sus ministros: 

“Señores, estamos solos. Por mi parte, encuentro la situación extremadamente estimulante.”





Vivimos tiempos difíciles. Soy un ciudadano preocupado por la situación política que atraviesa mi país y voto a UPyD. Por eso, mientras leía el artículo de Cohen me resultó inevitable comparar, salvando las distancias históricas y sociopolíticas, aquel período que protagonizó Churchil y su partido en la Inglaterra de 1940 con la situación de España, UPyD y Rosa Díez en este año crucial que vivimos. 

62 años tiene Rosa Díez, 4 menos que Churchill cuando gobernó Inglaterra. Como el estadista inglés es considerada en algunos círculos políticos, así como por determinados políticos jóvenes, como una política acabada. Y al igual que él se opuso firmemente y en todo momento a las políticas de apaciguamiento con los enemigos de Inglaterra, ella siempre ha mantenido una clara posición de firmeza frente a los enemigos de lo que nos une a los españoles, es decir, frente a los enemigos de la España constitucional. 

En efecto, Rosa Díez se mantiene firme frente a los independentistas vascos que gobiernan en Euskadi como se puede comprobar en el vídeo anterior del debate parlamentario correspondiente a la moción de UPyD que instaba al Gobierno de España a ilegalizar Bildu y Amaiur.

Así mismo, la líder de UPyD también mantiene su firmeza frente a los independentistas catalanes que gobiernan en Cataluña como se puede comprobar en estas declaraciones realizadas después de que Artur Mas afirmara que "si Cataluña no sale adelante, tampoco  saldría España"
 
Sin embargo, mi objetivo no es realizar un análisis comparativo entre dos políticos que comienzan su carrera profesional con ideologías casi opuestas y que pertenecen a naciones y épocas históricas totalmente diferentes, sino que, más bien, lo que pretendo es señalar los paralelismos existentes entre las situaciones políticas de ambos paises.






Si hace 75 años en Inglaterra un solo Chamberlain pretendió apaciguar a un solo enemigo exterior, en la España de la Constitución de 1978 hay más de un 'Chamberlain' intentando apaciguar desde hace más de 30 años a varios enemigos que, como tantas veces ha ocurrido a lo largo de nuestra historia, son españoles como nosotros.

Y no estamos hablando de gobiernos poderosos y fuerzas amenazadoras, los enemigos de la España constitucional son partidos minoritarios en el ámbito nacional que actúan con la ventaja de tener en frente a nuestros 'Chamberlains' del PP y del PSOE, esos líderes políticos que nos defienden con sus palabras y con sus hechos nos traicionan. 






En efecto, los presidentes del gobierno que aparecen en esta imagen, con algunos matices diferenciadores entre ellos, siempre nos hablan de responsabilidad, de diálogo y de gobernabilidad de España mientras llevan a cabo sus políticas de apaciguamiento con los independentistas catalanes y con los independentistas vascos. Todo ello con la aquiescencia del Jefe del estado. También la de Felipe VI.

Pero hay que decirlo alto y claro: son esas políticas y no otras las que nos han llevado a la situación actual en la que no dejan de aumentar las desigualdades de derechos y, como consecuencia de ello, los enfrentamientos entre españoles, ya sea entre los de una misma Comunidad autónoma, o entre los de CCAA distintas.

Pese a todo lo anterior, y aun siendo tan preocupante como es la situación actual para la mayoría de los españoles, lo más grave es que las perspectivas a corto plazo que tienen los enemigos de la España constitucional no deben inquietarles en exceso ya que, por mucho que los medios de comunicación posicionados a favor de Podemos y de CiudadanosC's intenten ocultarlo, los líderes de esos dos partidos nuevos que se postulan para sustituir al PSOE y al PP, también se han postulado para ser nuestros nuevos 'Chamberlains'.

En efecto, tanto CiudadanosC's como Podemos coinciden en la necesidad del "acuerdo y la seducción para dar una respuesta a lo que pasa en Cataluña", tal y como señalaron, por un lado Albert Rivera, el Presidente del partido nacido en Cataluña, unos minutos antes del 9N y, por otro lado, Íñigo Errejón, el Secretario político del partido de Pablo Iglesias, en este artículo

Por consiguiente, esa confluencia de las posiciones de Rivera frente a los independentistas catalanes con las posiciones de Iglesias confirma unas trayectorias políticas que, tanto en el caso del catalán como en el caso del madrileño, no son nada esperanzadoras para la mayoría de los españoles que exigimos políticas claras de firmeza frente a los enemigos de la España constitucional. 





En 1982 voté por primera vez en mi vida. Fui uno de los ocho millones de españoles que votaron al PSOE de Felipe González. Cuatro años después, tras el engaño de OTAN, de entrada no, decidí no volver a votarles. Desde entonces no encontré ningún partido al que votar hasta que nació UPyD. 

He votado a UPyD en todas las elecciones y no he tenido ninguna duda relevante sobre mi decisión porque estoy convencido de que en España UPyD es el único partido nacional que hace posible lo que es necesario.

Asistí a los primeros actos de UPyD en Murcia. Guardo un grato recuerdo de todos, especialmente del primero de Rosa Díez en el paraninfo de la Universidad de Murcia. Creo que fue en 2008. Se trata de una pequeña sala de conferencias que aquel día se encontraba abarrotada por varias decenas de ciudadanos deseosos de la regeneración política que ella nos trajo con su palabra. Conservo como oro en paño un ejemplar de su libro "Porque tengo hijos" en el que esa tarde me dejó su dedicatoria.






Tras preguntarme donde la ponía tuvo que elegir entre las zonas libres que quedaban arriba y abajo de una frase que, tras leer el libro, escribí en el centro de la página. Finalmente encajó la dedicatoria abajo, en un pequeño hueco entre el logo de la editorial y unas palabras con las que, según me confesó, está muy de acuerdo. Se trata de mi cita favorita:
















Desde entonces apoyo a UPyD con tal convicción que muchos de mis interlocutores, tras hablar conmigo, después de leer mis comentarios en las redes sociales o mis artículos en este blog, creen que milito en el partido junto a Rosa Díez, Fernando Savater y Carlos Martínez Gorriarán. 

Pero no. Ni estoy afiliado ni soy "creyente" de UPyD. Más bien al contrario, opino que en España sobran "creyentes" de partido y faltan ciudadanos que ejerzan como tales. Utilizando palabras del gran Fernando Savater, sobran vasallos que "callan y obedecen" y faltan ciudadanos que "buscan hacer algo para que las cosas cambien". Algo como, por ejemplo, criticar pública y razonadamente al partido que han votado.  Estoy convencido, y no soy el único, que esa es la revolución que necesita España.  

Aunque también estoy convencido de que hay otra revolución pendiente que es tan necesaria y urgente como la anterior: Que den un paso al frente "los españoles que no reivindiquen lo propio en el sentido de lo único, de lo que uno tiene y nadie más tiene, sino al contrario, que busquen lo común con los otros. Porque nos han introducido la idea de que lo nuestro, lo que nos diferencia de los otros, el ser de aquí, el defender todo eso es progresista, cuando lo esencial, lo verdaderamente progresista, es lo que nos une con los demás, no lo que nos separa."  Otra vez Savater dixit.






Vivimos tiempos difíciles. Y aunque tengamos cerca a las personas que amamos, estamos solos para pelear con el miedo. Solos para seguir adelante. Para seguir caminando.

Pero habitamos una sociedad en la que si te esfuerzas en seguir adelante haciendo las cosas bien, y a veces lo consigues, te conviertes en alguien incómodo para demasiadas personas con lo que tu soledad, injustamente, aumenta demasiado. Supongo que algo tendrá que ver con este asunto eso de que, parafraseando a Mark Twain, pocas cosas son más difíciles de soportar que la molestia de un buen ejemplo.

Es lo que pasa con UPyD. Les ocurre siempre, pero especialmente unos cuantos meses antes de las elecciones. Están solos porque son molestos para los que tienen prioridades distintas a la defensa de lo que nos une: la España constitucional que nos garantiza preservar o recuperar, como necesitamos ahora, la libertad frente a nuestros enemigos, la igualdad ante la Ley y la justicia independiente del poder político. 

Por eso existen demasiadas organizaciones, medios de comunicación y personas que ven a UPyD como una molesta amenaza. También ellos. Nuestros 'Chamberlains'. Los viejos y los que pueden ser los nuevos.

Sin embargo, Rosa Díez ha demostrado, desde hace tiempo y hasta en los momentos más difíciles, tener voluntad y conocimientos para resistir democráticamente, no para aguantar sino para, con la ayuda de los españoles, poner en su sitio a nuestros 'Chamberlains' y ganar a nuestros enemigos la batalla por la libertad. Por la vida. Por la memoria. Y por nuestro futuro, el de los más jóvenes, el de estos críos que dentro de 10, 15 o 20 años, cuando sean adultos y repasen esta parte de nuestra historia podrán no sólo vivir en libertad sino estar orgullosos de que sus mayores no miraran para otra parte, no cerraran la boca, no bajaran la cabeza.






(Inicio actualización 05/05/2016)




Estamos solos. Por mi parte, encuentro la situación extremadamente estimulante.



(Fin actualización 05/05/2016)




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