viernes, 5 de enero de 2018

Los riesgos y los beneficios



A confesión de partes, relevo de pruebas. Eso pensé al leer lo que cuenta Cayetana Álvarez de Toledo, en entrevista de Cristian Campos para El Español, que le dijo Pedro J. Ramírez al anunciar su adiós a El Mundo: "¿Cómo se te ocurre meterte en política? ¿No te das cuenta de que el periodismo es política sin responsabilidad?".

Pues bien, una vez confirmado que hay periodistas que juegan a políticos (siempre cerca de la línea editorial que les da de comer) que no se sienten afectados por ninguna obligación moral ante las consecuencias de su apoyo a una política equivocada, el problema de fondo, que diría Federico Jiménez Losantos, es que una parte importante de los riesgos y los beneficios de la política se tiene que repartir entre políticos y ciudadanos.

Desconozco si es debido a la falta de responsabilidad o a la falta de costumbre pero el caso es que los que realmente arriesgamos, sobre todo si no nos informamos adecuadamente antes de votar, y bien que lo pagamos cuando la jugada sale mal, somos los de siempre: los ciudadanos. En Cataluña y en el resto de España.

Y ese es el fondo del problema, que en Cataluña y en el resto de España la jugada está saliendo mal. Aunque no para todos. Además de esos periodistas que, como los bancos, ganan siempre, vaya la cosa bien o vaya mal, con la jugada del gobierno de España de aplicar en octubre el artículo 155 de la Constitución para poco más que convocar elecciones en diciembre, los más beneficiados están siendo los golpistas y los de Cs. 







Pero en Cataluña y en el resto de España la jugada está saliendo mal desde hace tiempo. Especialmente desde que hay periodistas que apoyan a políticos que dialogan con golpistas

Escuchen si no a Carlos Herrera explicar ayer, pocas horas antes de que el Tribunal Supremo escuchara a Oriol Junqueras abogar por su excarcelación, cómo esa es la opción preferente del gobierno de España: la excarcelación de un imputado por rebelión, sedición, prevaricación y malversación de caudales públicos en el desarrollo de su actividad como vicepresidente de la Generalidad de Cataluña para que pueda ser presidente de la Generalidad de Cataluña. 

Sólo cuando los ciudadanos empecemos a compartir los riesgos de la política con los periodistas veremos los beneficios. 

Ya lo dijo Albert Camus... 























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