martes, 29 de mayo de 2018

Yo no dije nada porque yo no era catalán




















Primero vino ETA, y yo no dije nada porque yo no era guardia civil, ni policía, ni vasco... 
Luego vinieron los golpistas, y yo no dije nada porque yo no era catalán. 
Al final vinieron el resto de los totalitarios y no quedó ningún español para hablar por mí.


El poema de Martin Niemöller es perfecto para señalar la responsabilidad de todos los españoles demócratas en el proceso que vengo denunciando desde hace ya más de un año: el avance del totalitarismo en España.

En efecto, en España vivimos tiempos cada vez menos claros. La ‘luz’ de la democracia que nos trajo la transición desaparece 39 años después de que los españoles decidiéramos, dejando atrás el régimen de Franco, pasar a regirnos por la Constitución que instauró el «Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político», según establece el artículo 1.1. Y lo que es peor, oscuras sombras se ciernen sobre esos valores, cada vez más ausentes de las vidas ‘normales’ de los ciudadanos ‘normales’. 

Nos dicen que el Estado de derecho ha vencido a los totalitarios de ETA y que nos ha traído 'la paz', especialmente a Euskadi, porque dejó de matar y porque se ha disuelto. Pero el comunicado de la disolución de ETA lo leyó un asesino que, incomprensiblemente, lleva años en busca y captura. Pero en las instituciones hay partidos políticos que no condenan la historia de violencia y miedo de ETA y que defienden sus objetivos políticos

Nos cuentan que en Cataluña se está aplicando el artículo 155 de la Constitución pero el nuevo presidente de la Generalidad promueve que los espacios públicos de Cataluña estén siendo tomados por catalanes con lazos, cruces y otros objetos de color amarillo y que los catalanes que protestan contra esa ocupación sean acosados.







Ayer otro catalán ha sufrido el acoso totalitario en Cataluña. Esta vez ha sido en la playa de Mataró. Miembros de los denominados CDR (Comités de defensa de la república) han colocado cruces de tela amarilla sobre la arena, sorteando así la prohibición de colocación de cruces de madera por parte de las autoridades y, como pueden ver en el vídeo insertado en el tuit anterior, han impedido que un ciudadano circulara libremente por allí. Finalmente, un miembro de los Mossos y otro de la policía municipal de Mataró se lo han llevado 'para protegerlo'. 

Las imágenes hablan por si solas. Sobran los comentarios. 









Sin embargo, lo que sí me merece un comentario es la información que traslada el diario digital 'El Nacional' del incidente ocurrido en las inmediaciones de la playa de Mataró entre este 'unionista' y este 'separatista'

Como se puede comprobar en el vídeo anterior, el hombre de la gorra se dirige con decisión hacia la zona de la arena pero poco después se frena y al final se da la vuelta y vuelve sobre sus pasos. Mientras eso ocurre, al fondo, en la arena se escuchan gritos pero nadie dirige la mirada al de la gorra. A la vuelta, al cruzarse con el periodista ve que le estaba grabando, obstaculiza la grabación y esta se interrumpe. 

Es lo que tienen las imágenes, que hablan por si solas. 

No obstante, en la narración (sin firma) de esos hechos realizada en 'El Nacional', se observan unas llamativas singularidades:

"Un unionista ha agredido esta mañana a un periodista de El Nacional en la playa de Mataró. Los hechos han tenido lugar este domingo cuando el hombre, que se dirigía a quitar las cruces amarillas que el CDR de Mataró ha puesto en la playa, se ha encarado a un periodista de este medio que trabajaba cubriendo el acontecimiento y lo ha agredido. 

El hombre, con gafas de sol y gorra, llevaba un rato mirando cómo los independentistas hacían actividades en la arena desde el otro lado del paseo, junto a cinco personas más. De golpe, se ha separado del grupo y se ha dirigido con decisión hacia la zona donde estaban las cruces. Al verlo, algunos de los presentes han empezado a increparlo

Tras unos pasos, se ha dado la vuelta y, al ver que el periodista lo estaba grabando, le ha dado un golpe a la cámara y ha hecho caer el teléfono al suelo. Acto seguido, se le ha enfrentado gritando -¿qué haces grabándome?- y ha intentado agredirlo."








Además de las manipulaciones de la prensa subvencionada por la Generalidad, como por ejemplo la de informar de una agresión que no se ve en las imágenes, nos encontramos con el señalamiento utilizado por los totalitarios separatistas vascos: el de unionista.

En efecto, de unionistas calificó Otegi en febrero de 2000 a las personas que, convocadas por Basta Ya, asistieron a la manifestación que se celebró bajo el lema 'Por la libertad. ETA kanpora', cinco días después de la publicación de un manifiesto que, entre otras cosas, afirmaba lo siguiente:

"En la actualidad, muchos ciudadanos del País Vasco sufren la limitación de sus libertades mas elementales: no pueden decir lo que piensan o ejercer sus derechos sin asumir serios riesgos personales. La mayoría de estas personas no son nacionalistas y se han opuesto a las pretensiones de ETA: ésta es la causa principal de las agresiones que deben soportar. Muchas personas han sido asesinadas y otras han tenido que exiliarse; son centenares las que sufren amenazas y ataques en la calle, en sus puestos de trabajo y en sus propios domicilios." 














En la actualidad, 18 años después del manifiesto de Basta Ya señalado anteriormente, muchos ciudadanos de Cataluña sufren la limitación de sus libertades mas elementales: no pueden decir lo que piensan o ejercer sus derechos sin asumir serios riesgos personales. La mayoría de estas personas no son nacionalistas y se han opuesto a las pretensiones de los que apoyan a Joaquim Torra, el 
totalitario racista que han nombrado presidente de la Generalidad: ésta es la causa principal de las agresiones que deben soportar. Muchas personas han sido acosadas y otras han tenido que exiliarse; son centenares las que sufren amenazas y ataques en la calle, en sus puestos de trabajo y en sus propios domicilios.

Ni Cataluña ni Euskadi han sido nunca estados independientes como Irlanda. Sin embargo, los totalitarios independentistas llaman unionistas a los contrarios a la independencia de esos territorios. Como llamaban a los miembros y simpatizantes de Basta Ya. Incluso como ahora llaman a los de 'la manada'

¿Cómo llamamos entonces a los 200.000 vascos exiliados fuera de Euskadi? ¿Y a los catalanes exiliados fuera de Cataluña

"Nos fuimos de Cataluña por frustración e impotencia. Algunos también lo hicieron por miedo. Que te insulten, te den una paliza, te amenacen de muerte o te peguen un tiro en la pierna, mientras esos terroristas reciben aplausos y a ti te culpen por ser un provocador y un facha, parece también motivo suficiente. Que al menos, como ha hecho admirablemente Antonio Robles en su libro, la historia de esta primera resistencia, y de las que siguieron después, no se olvide y anime a los resistentes de hoy a ocupar un espacio de libertad y verdad que el independentismo quisiera borrar con su sueño totalitario." 









Hace 85 años lo vivió Hannah Arendt. Y 18 años después lo analizó y lo explicó en 'Los orígenes del totalitarismo':

"La culpa y la inocencia se convierten en nociones sin sentido; «culpable» es quien se alza en el camino del proceso natural o histórico que ha formulado ya un juicio sobre las «razas inferiores», sobre los «individuos incapaces de vivir», sobre las «clases moribundas y los pueblos decadentes»".



Y yo, parafraseando a Edmund Burke, recuerdo que lo único que necesita el mal para triunfar es que los hombres buenos ni hagan no digan nada. 


Primero vino ETA, y yo no dije nada porque yo no era guardia civil, ni policía, ni vasco... 
Luego vinieron los golpistas, y yo no dije nada porque yo no era catalán. 
Al final vinieron el resto de los totalitarios y no quedó ningún español para hablar por mí.







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