24 abril 2016

Lo que dice Cebrián, lo que hace Rivera y lo que pasa en Cataluña



















Juan Luis Cebrián es periodista y escritor. Con 19 años y sin experiencia profesional entró a trabajar como redactor jefe en 'Pueblo', el diario vespertino del Movimiento que dirigía Emilio Romero, íntimo amigo de su padre. Tras ocupar el cargo de subdirector en 'Pueblo', pasó a 'Informaciones'. También participó en la fundación de la revista 'Cuadernos para el diálogo' en 1963. En 1974 fue nombrado jefe de los servicios informativos de RTVE por el último gobierno de la dictadura franquista. 

Tras lograr el apoyo de Manuel Fraga fundó el diario 'El País' en 1976 y lo dirigió hasta noviembre de 1988, año en el que pasó a ser consejero delegado del Grupo Prisa y del propio periódico, vicepresidente de la Cadena SER y de Prisa TV. En 1997 entró en la Real Academia Española. Quince años antes, en 1985 participó por primera vez en la reunión anual del Club Bilderberg. Posteriormente, ha asistido a todas las reuniones celebradas desde el 2001En 2008 asumió el cargo de presidente ejecutivo del grupo Prisa.







Cebrián era el director de 'El País' cuando el entonces 'diario independiente de la mañana' publicó 'Recelos anticatalanes', un hostil editorial contra los valientes pioneros en la defensa de la democracia en Cataluña que osaron denunciar el nacionalismo excluyente y 'obligatorio' firmando el 25 de enero de 1981 el 'Manifiesto por la igualdad de los derechos lingüísticos en Cataluña', más conocido como el 'Manifiesto de los 2300', en el que señalan "la profunda preocupación por la situación cultural y lingüística de Cataluña" y llaman "a todos los ciudadanos demócratas para que suscriban, apoyen o difundan este manifiesto, que no busca otro fin que restaurar un ambiente de libertad, tolerancia y respeto entre todos los ciudadanos de Cataluña, contrarrestando la tendencia actual hacia la intransigencia y el enfrentamiento entre comunidades, lo que puede provocar, de no corregirse, un proceso irreversible en el que la democracia y la paz social se vean gravemente amenazadas."

En el vídeo anterior, titulado 'Treinta años luchando por la igualdad de los derechos lingüísticos en Cataluña', se relatan los hechos que provocaron el 'Manifiesto de los 2300' y otros que sucedieron durante los 30 años siguientes. Tanto los anteriores como los posteriores a la firma del manifiesto son tan importantes, e incluso graves, como desconocidos por la mayoría de los catalanes y, por supuesto, por el resto de españoles. Se incluye también la reseña de uno tan grave, relevante y esclarecedor como 'Recelos anticatalanes', ese sectario editorial de 'El País' que finaliza así:

"La admisión del catalán en la vida pública y en los medios de difusión está resuelta, la entrada del catalán en la escuela pública es indispensable para la subsistencia de un idioma que es, según la Constitución, patrimonio y riqueza común de España. Quererlo relegar a la tolerancia y convivencia que lo encerraba en la vida privada es no comprender lo que desde 1975 se ha iniciado en nuestro país y es cerrar el paso a lo que tiene que cumplirse para satisfacer las esperanzas de cuantos damos por cerrada y muerta la etapa anterior. Los firmantes que se atreven a pedir la restauración de una situación que a tantos españoles, catalanes y, no catalanes, nos mantuvo en el exilio o en la desesperación, y que buscan oídos fáciles en Madrid, es que se obstinan en cerrar los ojos al mundo en que, gústeles o no, tienen que vivir."








Dos semanas después de la publicación de 'Recelos anticatalanes', Federico Jiménez Losantos, promotor y firmante del 'Manifiesto de los 2300', sufr un atentado que fue reivindicado por Terra Lliure, el grupo terrorista y nacionalista catalán, y que uno de sus miembros, Josep Serra, justificó, tal y como se puede comprobar en el vídeo anterior, diciendo que "la violencia era el único instrumento que entendían en aquellos momentos."

Al día siguiente al atentado, 'El País' informó del mismo con este infame artículo en el que Enric Canals se refiere a Terra Lliure como 'grupo armado' y a los terroristas como 'agresores'.







Transcurrieron 24 años hasta que, el 7 de junio de 2005, la asociación 'Ciutadans de Catalunya' dió a conocer a la prensa el manifiesto 'Per un nou partit polític a Catalunya' cuyo objetivo era tomar el pulso del deseo de los catalanes de un nuevo partido político, un partido que finalmente acabaría siendo Ciutadans.  

En ese manifiesto firmado por Albert Boadella, Francesc de Carreras, Félix Ovejero, Xavier Pericay y Arcadi Espada, entre otros, destaca esta defensa de la Constitución española como garantía de los derechos y libertades de los catalanes:

"La millor garantia del respecte de les llibertats, la justícia i l'equitat entre els ciutadans, tal i com es conceben en un Estat de Dret, resideix en el ple desenvolupament de l'actual règim estatutari de les Autonomies, emmarcat en la Constitució de 1978." 








Seis años después del manifiesto 'Per un nou partit polític a Catalunya' Ciutadans era ya una realidad con tres diputados en el Parlament de Cataluña. Uno de ellos, Albert Rivera, el presidente del partido, a falta de tres días para las elecciones municipales y autonómicas del 22 de mayo de 2011, reivindicó las movilizaciones del 15M, denunció la 'partitocracia' de los partidos mayoritarios y señaló la ausencia de partidos que defiendan reformas como una nueva ley electoral y la lucha contra la corrupción.

Cabe destacar que, tal y como se puede comprobar en el vídeo anterior, entre las reformas que Rivera señaló como prioritarias no se encontraba la reforma de la Constitución.







Lo que dice Cebrián sobre una reforma de la Constitución con un nuevo modelo territorial para España que califica como 'federal', comenzó a decirlo tres décadas después de que los españoles aprobáramos nuestra Ley de leyes.
     






El primer artículo en el que Cebrián reivindica la reforma de la Constitución española es 'Esa insoportable levedad'. Fue publicado el 17 de julio de 2011, un año después de la reunión anual del Club Bilderberg celebrada en Sitges a la que además del entonces director del El País, asistieron, entre otros, la Reina Sofía y José Luis Rodríguez Zapatero, el presidente del gobierno de España.

En dicho artículo Cebrián manifiesta haber comprobado la voluntad de 'recuperación del consenso y del pacto' entre los diferentes y variopintos participantes a unos debates a los que asistió. Así mismo, se hace eco de las manifestaciones del 15M señalando que reflejan 'el distanciamiento entre la clase política y los ciudadanos'. Y, finalmente, asocia esa voluntad de consenso constatada por él mismo con el distanciamiento entre políticos y ciudadanos evidenciado en el 15M para apremiar a Zapatero a convocar elecciones y, especialmente, para reivindicar la reforma de la Constitución de la forma siguiente:

"Hace poco más de un mes asistí en Madrid a varios debates entre intelectuales, políticos, empresarios y ciudadanos del común. A pesar de reunir muy diferente y variopinta asistencia, en todos ellos tuve ocasión de comprobar el singular sentido de ánimo de la sociedad capitalina (creo que la española en general) ante lo que podríamos llamar, parodiando a Kundera, la insoportable levedad del devenir de España. (...)

Gentes de derechas, de centro y de izquierdas, antiguos comunistas y viejos franquistas arrepentidos, católicos fervientes y ateos recalcitrantes, mujeres, hombres, profesores, jueces, militares, diputados, periodistas e intelectuales, reclamaban, con la serena parsimonia de su experiencia y la firmeza de su convicción, una recuperación del consenso y el pacto como únicas vías para salir del agujero en el que parece hundirse la sociedad española. (…)

Sobresale el distanciamiento entre la clase política y los ciudadanos, no solo en los regímenes dictatoriales o autoritarios, sino en democracias más o menos consolidadas. Los acampados en las plazas protestan contra el sistema sobre todo por haber sido excluidos de él. Están contra los partidos, los sindicatos, los banqueros y… los periódicos, o los medios de comunicación en general. A todos se mide por el mismo rasero, como integrantes de una casta reacia a propiciar los cambios que la gente demanda. (…)

Por lo mismo, hace años que deberíamos haber encarado una reforma constitucional que actualizara la gobernación de este país. Una reforma capaz de instaurar un Estado federal moderno, culminando y corrigiendo el proceso de las autonomías, que cuestione la provincia como distrito electoral y establezca las prioridades para las próximas generaciones de españoles. (…)

Para que todo eso suceda, José Luis Rodríguez Zapatero debe de una vez por todas abandonar su patológico optimismo y renunciar al juego de las adivinanzas. Los titubeos, las dudas y los aplazamientos a que nos tiene acostumbrados son la peor de las recetas para una situación que reclama medidas de urgencia. Su deber moral es anunciar cuanto antes un calendario creíble para el proceso electoral. Solo así podrán los españoles soportar la levedad del ser."









Un año después de 'Esa insoportable levedad', el 23 de septiembre de 2012, 'El País' publicó 'Escolta Catalunya', un artículo en el que Cebrián se erige a sí mismo como defensor de la voluntad popular ante el PSOE y el PP, indicándole a los dos partidos que la reforma constitucional deben hacerla 'cuando lo pidan los españoles',  que han de pactarla con nacionalistas y que tiene que incluir un nuevo modelo territorial que califica como 'federal'.

Estas son algunas de sus palabras:

"Más de tres décadas después de aprobada la Constitución habría que decirle al Partido Socialista y al Partido Popular que esta puede y debe reformarse no solo porque lo pida Merkel sino también cuando lo pidan los españoles. Y que un pacto de Estado es necesario si queremos afrontar debidamente las tres crisis que padecemos: la económica, la institucional de España y la de la construcción de Europa. En ese pacto, que debe incluir a CDC y al PNV, la única propuesta pensable que puede suscitar el consenso, y contribuir a resolver esa trinca de problemas, es la de una España federal."







Tres días después de la publicación de 'Escolta Catalunya', el 'Molt Honorable President de la Generalitat de Catalunya' Artur Mas anunció en el Parlament de forma inequívoca, tal y como se puede comprobar en el vídeo anterior, su voluntad política de llevar a cabo la consulta para la autodeterminación de Cataluña.








Dos semanas después de que Artur Mas se mostrara abiertamente independentista en el Parlament al manifestar su inequívoca voluntad de llevar a cabo la consulta de autodeterminación de Cataluña, el ciudadano catalán del vídeo anterior debió sentirse como un extranjero en su propia ciudad al ser acosado por otros catalanes, independentistas ellos, cuando se dirigía, a pié y acompañado de sus hijos, hacia la plaza de Cataluña para celebrar, con la bandera de su país en sus manos, el 12 de octubre, la Fiesta Nacional de España.








Un año después de 'Escolta Catalunya', el 9 de diciembre de 2013, Rivera fue entrevistado en el programa 'Los Desayunos de TVE'. En esa entrevista, el líder de 'Movimiento Ciudadano', la plataforma que creó dos meses antes para volver a intentar su salto a la política nacional, por primera vez se mostró partidario de reformar la Constitución aunque 'con microcirugía jurídica' y no para 'contentar a Artur Mas'

Sus palabras, tal y como se puede comprobar al inicio del vídeo anterior, fueron las siguientes:

"La Constitución hay que revisarla con microcirugía jurídica, no dinamitarla. (...) 

Pero esa reforma no tiene nada que ver con contentar a los que nunca van a estar contentos. Es decir, nunca podremos contentar el conjunto de los españoles a los que quieren romper este país. Mal haríamos si la reforma constitucional fuera contentar a los que no creen en este país.

Por tanto, en ese sentido, yo no creo que haya que contentar a Artur Mas porque básicamente es un proyecto secesionista no reformista."







El 13 de diciembre de 2013 Mariano Rajoy, el presidente del gobierno de España, 'garantizó' que la consulta para la autodeterminación de Cataluña anunciada por Artur Mas no se iba a celebrar.








Ocho días después de su entrevista en 'Los desayunos de TVE', el 17 de diciembre de 2013, Rivera reconoc estar dispuesto a negociar sobre cualquier tema dentro de la Ley, a proponer un pacto para modificar la Constitución y, pese a las amenazas de Mas de incumplirla, a rechazar la aplicación de su artículo 155

El presidente de Ciutadans utilizó las palabras siguientes:

"Hace falta una visualización pública y un acuerdo entre todos los que defendemos la convivencia en España, en la Unión Europea y en la Constitución como marco de convivencia. (...)

Me parece que el Gobierno debería liderarlo y contactar con todos los grupos que defendemos la Constitución e intentar visualizar ese acuerdo, y decir que podemos negociar sobre la financiación autonómica, sobre enmendar la Constitución, sobre cualquier asunto dentro de la ley, pero lo que es innegociable es la unidad y la convivencia de todos los españoles. (...)

Hay otros recursos (además del art. 155 de la CE) para no matar moscas a cañonazos."























El 7 de octubre de 2014, a un mes vista de la consulta convocada por el presidente de la Generalidad de Cataluña pese a ser declarada ilegal por el Tribunal Constitucional, se presentó en Barcelona la edición digital en catalán de 'El País' con la asistencia de Soraya Sáez de Santamaría, la Vicepresidenta del gobierno de España, y de Ferrán Mascarell, el Consejero de Cultura de la Generalidad de Cataluña.

En el acto Cebrián pronunció el discurso 'Para contribuir al diálogo' en el que ofreció 'el periódico global' como cauce de diálogo ante 'la inoperancia de las instituciones'. Sin embargo, lo más llamativo de su discurso fue que, tras reconocer la vulneración de nuestra Ley de leyes por el gobierno de la Generalidad, se atrevió a decir que la única manera de defender la Constitución es reformarla 'desde el diálogo y el pacto'. En cualquier caso, el Consejero Delegado de 'El País' no fue tan valiente como dos años atrás en 'Escolta Catalunya' y en esta ocasión eludió volver a proponer que la reforma de la Constitución se pacte con nacionalistas. 

Cebrián utilizó las palabras siguientes:

"Cataluña vive hoy jornadas atribuladas en las que la intervención o la abstención de los poderes públicos, según los casos, no han logrado sino tensar las conciencias y empujarlas a la calle. La inoperancia de las instituciones a la hora de fomentar un diálogo real (al que todos se apuntan pero nadie ejerce) demanda la creación de plataformas y tribunas de la sociedad civil en las que puedan expresarse con la vehemencia y el respeto necesarios las demandas que de ella surgen y ante las que los gobernantes de hoy parecen más dispuestos a levantar barreras que a establecer cauces. En la medida de nuestras fuerzas nos ofrecemos para ello, sabiendo que este ha de ser un esfuerzo de muchos, prolongado y tozudo si no quiere ser estéril. (…)

Cuando hoy se habla de defender la Constitución, que ha sido probablemente vulnerada por algunas disposiciones del Gobierno catalán, se olvida que la mejor manera de hacerlo, me atrevería a decir que la única, es reformarla. Frente al inmovilismo y la afasia de gobernantes y líderes políticos, es el espíritu reformista de la Transición lo que debemos recuperar si queremos que el régimen político de nuestra democracia perviva durante cuatro décadas más sin necesidad de ponernos a inventar todo de nuevo. Una reforma que necesita de nuevo abordarse desde el diálogo y el pacto, siendo por cierto el pactismo una figura política extraordinariamente relevante en la historia política de Cataluña."










La mañana del sábado 8 de noviembre de 2014, unas horas antes de la consulta para la autodeterminación de Cataluña, Rivera asist en Barcelona a un acto de Libres e Iguales en el que Arcadi Espada dio lectura al manifiesto 'Sí me importa el 9N' que denuncia la consulta como 'un acto simulado de democracia con la intención de privarnos de una parte de nuestra soberanía ciudadana y de mutilar nuestros derechos políticos' y exige 'del gobierno del Estado español que defienda con firmeza nuestra ciudadanía común'

El texto completo del manifiesto es el siguiente:


"Ciudadanos:

Todos nosotros tenemos la suerte de vivir en un Estado de derecho. En España. Compartimos una Constitución que ampara nuestros derechos y fija nuestros deberes. Dentro de sus límites, podemos diseñar nuestro perfil político: compartirlo con otros muchos o elegir ser distintos a todos los demás. Nuestra ciudadanía no está condicionada por el lugar donde hemos nacido o vivimos, ni por nuestro origen familiar, ni por nuestros gustos culturales o ideológicos. Somos ciudadanos, es decir gobernantes, del territorio plural que gestiona nuestro Estado.

Mañana, en una de las regiones españolas, tan nuestra como el resto, se va a proceder a un acto simulado de democracia con la intención de privarnos de una parte de nuestra soberanía ciudadana y de mutilar nuestros derechos políticos.


Queremos denunciar alto y claro este atropello. Queremos seguir compartiendo con todos los ciudadanos españoles nuestra soberanía. Queremos defender este país unido ante los que pretenden su mutilación sectaria. No reconocemos legitimidad alguna a los intentos de fragmentar nuestra ciudadanía apelando a supuestos derechos preconstitucionales.

Y, por tanto, exigimos del gobierno del Estado español que defienda con firmeza nuestra ciudadanía común."




























Las primeras horas del día de la consulta ilegal para la autodeterminación de Cataluña no las vivió Rivera en Barcelona. El presidente de Ciudadanos se encontraba en Madrid manteniendo una entrevista en Telecinco. 

En esa entrevista Rivera eludió comprometerse a defender nuestra legalidad democrática con denuncias, rehuyó secundar las realizadas por UPYD y evitó mostrarse partidario de la inhabilitación de Artur Mas.

Con todo, lo más sorprendente fue ver cómo una noche como aquella, con la responsabilidad social y política de hablar a millones de ciudadanos inquietos por la situación pero esperanzados por escuchar al emergente líder político catalán, en lugar de exigir firmeza al gobierno para defender la ciudadanía común de los catalanes con el resto de españoles como garantía de sus derechos, Rivera reprochó a Rajoy 'no ser seductor e inteligente para dar soluciones a lo que pasa en Cataluña'.  

Estas fueron sus respuestas a algunas preguntas:

P: Señor Rivera, nos despertábamos esta mañana con algunas de las portadas de los periódicos que hablaban de esa reunión secreta entre el PP, el PSOE y el gobierno catalán para intentar llegar a un acuerdo sobre el 9N. ¿Usted sabía algo sobre esta reunión? 

R: Yo hace unos meses dije en una entrevista que había un escenario pactado entre Artur Mas y Rajoy. Y bueno eso parece ser que está bastante claro. Lo que no me esperaba yo es que unos que levantan la mano diciendo que desacatan a los tribunales y que votarán sí y sí, y otros que dicen defender la unión de España y la Constitución, se vean a escondidas, nos hagan un teatro en público y luego, a escondidas, pacten como salir de esta. A mi me gustaría, primero, que no nos hubieran metido en esta. Porque de todo esto no es muy responsable lo que está haciendo Artur Mas. Y también no es muy responsable no ser seductor e inteligente para dar soluciones a lo que pasa en Cataluña y en el conjunto de España. Y eso le toca a Rajoy. (...)



P: UPYD va a presentar mañana una denuncia por desobediencia contra Artur Mas y otros dos miembros del Govern. ¿Ustedes secundarían esa denuncia?

R: Yo confío en que los jueces y los fiscales estén viendo la tele y estén leyendo los periódicos (...)


P: ¿Usted cree que hay motivos para la inhabilitación de Artur Mas? ¿Sería partidario de esta inhabilitación?
R: Si mañana el President de la Generalitat cumple lo que ha dicho el Constitucional no pasará nada (...)


P: He visto que has esquivado un poco la pregunta alegando que eres jurista pero no has contestado. ¿Como es posible que todo eso que hemos visto en ese vídeo, esa cronología de los hechos en los dos últimos años no sea constitutivo de delito por parte del representante del estado en Cataluña? ¿Cómo es posible que alguien pueda liderar un proceso en el que mañana sí va a haber (aunque sean de cartón) urnas, papeletas y procesos electorales y eso no sea constitutivo de delito?

R: Pues porque, como decía el otro día el Presidente del CGPJ, a lo mejor nuestro código penal a lo mejor no está pensado para las cosas que están pasando ahora."










Transcurrieron tres meses desde 'Para contribuir al diálogo' y dos desde la consulta para la autodeterminación de Cataluña llevada a cabo por Artur Mas cuando el 12 de enero de 2015, Carina Mejías, la portavoz de Ciutadans en el Parlament de Cataluña y candidata a la alcaldía de Barcelona en las próximas elecciones municipales de mayo, contribuyó al diálogo con varios empresarios, dos militares, un fiscal, un político del PP (Enric Millo), otro del PSOE (Miquel Iceta) y el Consejero de Presidencia de la Generalidad de Cataluña (Felip Puig), reuniéndose a escondidas con ellos en el Pub Kitty's.








El 11 de marzo de 2015, dos meses después de que la mayoría de medios de comunicación silenciara la reunión del Pub Kitty's, Rivera participó junto a Miquel Iceta, el primer secretario del PSC-PSOE, en un coloquio sobre 'federalismo' en el Ateneo Barcelonés que, en ese caso sí, fue noticia en algunos medios. 

Lo que no tuvo ninguna repercusión en ningún medio, tampoco en 'el periódico global' de Cebrián, fue la respuesta de Rivera a la última pregunta de Carme Valls, la moderadora del coloquio, en la que antes de dar la palabra al público (ver el vídeo anterior desde 01:15:30), planteó esta crucial doble cuestión:

"Si entendemos que federar es negociar, pactar y compartir un proyecto de futuro, ¿cómo verían que podrían trabajar para compartir aspectos de ese cambio? Y también, ¿qué aspectos de vuestras propuestas creéis que os costaría más que no pasasen o que si tuviéseis que renunciar a ellas os costaría mucho, pero bueno, también estaríais dispuestos a hacerlo en aras de una negociación futura?"


De la respuesta de Iceta, en la que se autocalificó como 'nacido para pactar', destaca lo siguiente:

"La pregunta de Carmen es ¿qué considera irrenunciable? (...) 

Yo, como irrenunciable no considero nada más que una cosa: la reforma que salga ha de ser sometida necesariamente a la votación de los ciudadanos. (...) 

Y, por tanto, yo aquí espero que la diferencia sea muy menor con Albert Rivera, pero creo que él está pensando en una reforma tan técnica que no tendría que ser sometida al voto de los ciudadanos. Con lo cual no resolveremos uno de los problemas políticos que tenemos, que es que, nos guste o no, hay una parte de los españoles que no está a gusto con la actual situación constitucional." 
 

Tras Iceta intervino Rivera preguntándose '¿En qué país me gustaría vivir? ¿Qué Constitución me gustaría tener?' Y respondiéndose con argumentos que debería usar cualquier ciudadano español partidario de que en España todos seamos libres e iguales ante la ley.

Sin embargo, al final de su intervención el presidente de Ciudadanos manifestó lo siguiente:

"Por tanto, otra cosa, yo no diría que irrenunciable, no, pero que no me gustaría, sería vivir en un país que diga no, a partir de ahora esto es una configuración de naciones..."


En conclusión, Rivera, en una frase tan sibilina como relevante, reconoció que podría llegar a aceptar una reforma de la Constitución en la que España fuera un estado 'plurinacional'.









Dos semanas después del coloquio de Rivera e Iceta fue también  noticia en algunos medios la propuesta de José Manuel Villegas, el diputado del Parlament por Ciudadanos, de realizar una consulta entre los catalanes acerca de la inmersión lingüística.








A siete días de las elecciones autonómicas catalanas del 27 de septiembre de 2015 que Artur Mas planteó como plebiscitarias, 'El País' publicó 'Reconstruir el Estado', un artículo en el que Cebrián avisa de que existe 'un proyecto político, liderado desde el Gobierno catalán, que reclama la secesión de España y promete una declaración unilateral de independencia si logra una representación mayoritaria en el Parlamento de la comunidad autónoma', acusa a Rajoy de inmovilismo e insiste en la necesidad de la reforma constitucional de la que afirma que son partidarios 'desde hace décadas, representantes de todos los partidos, intelectuales, profesores, creadores de opinión…'.  

Así mismo, el Consejero Delegado de 'El País' asegura que 'en este sentido se expresan en conversaciones privadas y públicas desde las más altas magistraturas del país hasta multitud de ciudadanos en muchas y variadas expresiones'.  

Finalmente, Cebrián destaca de Rivera la ausencia de un proyecto que indique lo que pretende hacer con España y le pregunta 'qué medidas institucionales está dispuesto a abordar para hacerlo posible'.


A continuación, un extracto de 'Reconstruir el Estado':

"«La broma ha terminado». Esta declaración del candidato del Partido Popular a presidente de la Generalitat de Cataluña pasará a la historia como el mejor resumen del pensamiento político ahora imperante en el partido del Gobierno. Las derivas autoritarias que el pánico electoral ha desatado en el mismo, a partir de la gran cantidad de poder político que los populares perdieron en los comicios municipales y autonómicos, no pueden encontrar mejor referente que la zafiedad de este exalcalde de Badalona, cuya vulgaridad de argumentos compite con la eficacia de su demagogia populista.

Pero la broma en cuestión ni ha terminado aún ni es ninguna broma. Se trata de un proyecto político, liderado desde el Gobierno catalán, que reclama la secesión de España y promete una declaración unilateral de independencia si logra una representación mayoritaria en el Parlamento de la comunidad autónoma. La impresionante manifestación popular del 11 de septiembre, al margen las disquisiciones sobre su volumen, y los pronósticos de las encuestas no auguran nada bueno para el futuro de nuestro Estado. Tras años de inmovilismo por parte del Gobierno del Partido Popular, confiado su presidente en que el tiempo y la recuperación económica despejarían los nubarrones que se ciernen sobre la cohesión territorial de España, el insensato proceso puesto en marcha con toda clase de artimañas dialécticas por Artur Mas es hoy elemento central del debate político. Tanto que ha sido incluso capaz de acallar las protestas por la corrupción y la existencia de verdaderas bandas de delincuentes organizadas en torno a la acción política. La respuesta defensiva, a veces histérica, de las autoridades de Madrid a la hora de enfrentar el problema, no hace sino aumentar día a día el sentimiento de agravio que muchos ciudadanos catalanes sienten, tengan o no la razón de su parte, ante las improvisaciones, arbitrariedades y atribuladas advertencias que les llegan desde la capital del Estado.

El Gobierno, lejos de transmitir una señal de la autoridad legítima de que es titular y proponer al tiempo un debate democrático que desarticule los argumentos independentistas, se ha dedicado a abonar la fogata de la crispación y la confrontación entre los catalanes, y entre estos y el resto de los españoles. (…)

Desde hace décadas, representantes de todos los partidos, intelectuales, profesores, creadores de opinión… vienen señalando la necesidad de mejorar y poner al día nuestro Estado democrático mediante una reforma constitucional que clarifique aspectos del ordenamiento político, torpe o insuficientemente resueltos en el texto de 1978. En este sentido se expresan en conversaciones privadas y públicas desde las más altas magistraturas del país hasta multitud de ciudadanos en muchas y variadas expresiones. Pese a que la demanda proviene singularmente de algunos líderes de los partidos principales (PP y PSOE), cuando estos han ocupado el poder no han tenido ni la inteligencia ni el arrojo de lanzar una propuesta en este sentido, salvo en el caso de la modificación planteada por Zapatero y secundada por Rajoy, al dictado de la señora Merkel, que antes de humillar a los griegos ya ensayó cómo hacerlo en el Parlamento español. Destaca la ausencia de un proyecto por parte de los líderes nacionales, incluidos los de los partidos emergentes, que nos indique con alguna expresividad política qué es lo que pretenden hacer con este país, aparte de mejorar el gasto social, luchar contra el desempleo —con la ineficacia que unos y otros han demostrado— y sanear el déficit. En una palabra, que nos diga cuál es el papel que España y los españoles deben jugar en la sociedad de la globalización y qué medidas institucionales están dispuestos a abordar para hacerlo posible."










El martes 29 de Septiembre de 2015, cuando habían pasado dos días desde las elecciones autonómicas catalanas y nueve desde que Cebrián criticara en su artículo 'Reconstruir el Estado' el inmovilismo de Rajoy y destacara la ausencia de un proyecto de Rivera que incluya la reforma de la Constitución, el presidente de Ciudadanos compareció en rueda de prensa interviniendo tras Inés Arrimadas, la cabeza de lista de C's en dichas elecciones.

En dicha intervención Rivera criticó a Rajoy por decir que 'la solución es el imperio de la ley', afirmó que comienza el trabajo de 'reconstruir el proyecto común español' sin renegar de nadie 'ni siquiera de aquellos que legítimamente piensan que la solución es romper el país' y prometió 'unas reformas institucionales y democráticas ambiciosas'.


Una parte de esas relevantes declaraciones (a partir del minuto 8:55 del vídeo anterior) se transcribe continuación:

"Cataluña (...) no es un problema sino es consecuencia de los problemas de España. Lo que pasa en España (...) las carencias de España han dado pié a que el ilusionismo de Artur Mas (...) haya calado en ese mensaje independentista. 

Y se equivocan aquellos, y me refiero también al PSOE y al PP, que piensan que hay que contentar a Junqueras y a los políticos independentistas para arreglar España pero también se equivocan los que piensan que no hay que arreglar España. 

A partir de hoy empieza un trabajo difícil. Un trabajo que va a llevar meses. Años diría. Que es reconstruir el proyecto común español y aprender de estas elecciones. Menospreciar al 47% de la población que ha votado a favor de partidos independentistas es no comprender que aquí detrás hay una carencia de liderazgo, hay una carencia de proyecto común

Yo no creo que toda esa gente que ha votado independentismo lo haya hecho simplemente porque no quiere ser española. Creo que también hay mucha gente que lo ha hecho porque no le gusta la corrupción, porque no le gusta que la clase media y trabajadora no tenga oportunidades, porque no le gusta la politización de la justicia, porque no le gusta que el modelo educativo sea un fracaso en toda España y en Cataluña también. (...)

Así que nosotros también nos ofrecemos para todos esos catalanes que quieren un cambio de rumbo en España, que quieren que Cataluña lidere las reformas de España y, como partido nacido en Cataluña, como catalán también y candidato a la presidencia, les digo que vamos a pensar también en ellos. Que nosotros no vamos a dejar a nadie en la cuneta. Que nosotros no queremos bandos. Que nosostros queremos liderar una alternativa política en toda España sin renegar de nadie. Ni si quiera de aquellos que legítimamente piensan que la solución es romper el país. Nosotros compartimos parte del diagnóstico que España, en España no funcionan muchas cosas pero no compartimos la solución que es romper España. La solución es arreglarla y ser partícipes de ese proyecto común.

Así que ese es nuestro proyecto para solventar los problemas también en Cataluña: ni contentar a Junqueras porque nunca va a estar contento si no tiene la independencia ni tampoco vamos a hacer como el señor Rajoy u otros que piensan que la solución es no hacer nada. He escuchado al presidente Rajoy (...) decir que la solución es el imperio de la ley. Yo le diría al señor Rajoy que el imperio de la ley y el Estado de derecho lo defendemos todos los demócratas. Todos. Por tanto, eso no es suficiente. El Estado de derecho es una condición 'sine qua non' para cualquier demócrata. Todos los demócratas lo defendemos. Pero además de Estado de derecho hace falta un proyecto común español, un proyecto ilusionante para la mayoría de españoles. (...)

Vamos a plantear un programa electoral ambicioso, unas reformas institucionales y democráticas ambiciosas que las presentaremos a finales de octubre."
























El 5 de octubre de 2015, siete días después de la rueda de prensa en la que Rivera criticó el inmovilismo de Rajoy, se declaró partidario de reconstruir el proyecto común español y prometió reformas institucionales ambiciosas, 'El País' publicó el editorial 'Más que una moda'.

En ese editorial dedicado a Ciudadanos el diario de Cebrián aseguró a dos meses casi de las generales que el partido de Rivera 'puede convertirse en alternativa de Gobierno'. Sin embargo, también indicó al partido emergente que 'debe demostrar a los escépticos que no es la marca blanca del PP y realizar 'reformas políticas de calado, empezando por la propia Constitución'.


A continuación se transcribe un extracto del editorial:

"Los resultados obtenidos por Ciudadanos en las elecciones al Parlamento de Cataluña suponen un salto cuantitativo muy importante y ofrecen a Albert Rivera la oportunidad de demostrar que el partido que preside es más que una moda y que puede convertirse en alternativa de Gobierno en los próximos comicios de diciembre. (...)

Para conseguir ese salto, Ciudadanos tiene que afianzar un equipo sólido, asegurarse candidatos fiables y presentar un programa electoral completo y estructurado, que haga olvidar a los posibles electores su falta de experiencia en el gobierno de lo público. A lo largo del año ya ha presentado propuestas en materia política, económica y social (sanidad y educación principalmente), que deben ser completadas con programas concretos en política exterior y de defensa y, por supuesto, con reformas políticas de calado, empezando por la propia Constitución.

Albert Rivera tiene una buena oportunidad, tanto por la frescura de su proyecto, como por el hartazgo de los españoles hacia los partidos tradicionales. Pero debe demostrar a los escépticos que no es la marca blanca del PP y tiene que confirmar que su audacia y su ambición se sustentan en propuestas propias y sólidas y en equipos fiables."













Metroscopia es una empresa de investigación y análisis de la opinión pública que colabora con 'El País'

De los datos obtenidos por Metroscopia sobre la evolución de la estimación de voto de Ciudadanos (C's) desde enero de 2015 hasta enero de 2016 que se muestran en la gráfica incluída en las imágenes anteriores, se pueden extraer estas conclusiones:
  • En enero se estrena con 8,1% de estimación de voto ya que C's aún no aparecía en el 'Barómetro electoral' de diciembre de 2014. Por tanto, de diciembre a enero subió ocho puntos.
  • En abril llegó hasta 19,4%. Por tanto, subió once puntos en tres meses justo después de la primera de las cuatro elecciones del año, las andaluzas del 22M.
  • En junio la estimación de voto estaba en 13,0% por lo que bajó seis puntos en dos meses, justo después de las elecciones municipales y autonómicas del 24M.
  • De septiembre (16,1%) a octubre (21,5%) la estimación de voto subió más de cinco puntos en un mes, justo después de las elecciones catalanas del 27S y a dos meses de las generales del 20D. 
  • El día 29 de noviembre, a menos de un mes de las generales, la estimación de voto (22,6%) estaba más de ocho puntos por encima de la realidad del 20D (13,93%).


Albert Rivera, a nueve días de las generales, afirmó: 

"Estamos a punto de ganar las elecciones del 20D"



Al día siguiente de las generales José Juan Toharia, el presidente de Metroscopia, reconoció el fallo de las encuestas aunque, al mismo tiempo, habló de 'pinchazo de Ciudadanos', afirmando lo siguiente:

"La política es hacer pactos y cumplirlos. (...)

La gente lo que quiere es regeneración política, ejemplaridad, negociación y diálogo. Lo viene diciendo sondeo tras sondeo. (...)

No teníamos una cultura del pacto, pero la teníamos. El 80% de los españoles afirma que hubo un tiempo políticamente ideal, la Transición. Lo ven así porque lo identifican como el de los pactos."









Sin entrar a valorar la posible relación existente entre las subidas en la estimación de voto de Ciudadanos, por un lado, con determinadas actuaciones de Rivera (la entrevista del 9N en Telecinco, la decisión de enviar a Mejías a la reunión secreta en el Pub Kitty's, el coloquio con Iceta, etc.) y, por otro lado, con determinados artículos de opinión y noticias sobre resultados de encuestas o de elecciones en medios con 'líneas editoriales' favorables a C's, insisto, sin entrar a valorar esa posible relación, llama la atención las grandes oscilaciones de la estimación de voto en periodos de tiempo tan cortos (los cuatro primeros meses pasa de cero a casi 20 puntos), así como los más de ocho puntos de diferencia en la encuesta de 29 de noviembre respecto del 20D.

La denuncia efectuada por Rosa Díez sobre el intento de chantaje a UPYD por parte de Antonio Caño, el director de 'El País', se comenta por si sola. Se puede comprobar en el vídeo anterior (minuto 16:00) de la entrevista realizada en el programa 'La tarde de Dieter' en esRadio

También se comenta por si sola, aunque merece mención aparte, la intervención de Rivera la noche del 20D, tal y como se puede comprobar en el vídeo anterior que comienza cuando los asistentes al acto cantan 'España unida jamás será vencida' justo antes de estas palabras:

"Os aseguro que esos 40 hombres y mujeres que van a entrar en el Congreso van a pensar más en España que en nuestro partido. Que le queremos mucho a Ciudadanos pero queremos más a España.

¿Os acordáis dónde estábamos hace un año?

Hace un año, el 14 de diciembre de 2014, justo ahora hace un año, un partido autonómico que tenía nueve diputados en un parlamento autonómico. Que tenía un 7% de voto en un parlamento autonómico en Cataluña, mi tierra, decidió explorar una posibilidad, decidió pensar si la libertad, si la igualdad, si la unión, si la solidaridad también serían valores a poner de moda en toda España.

Hace un año dimos un paso de gigante. Un paso valiente. Un paso difícil. Que era presentarnos en toda España para darle la oportunidad a millones de españoles que decidieran si querían que un nuevo centro político tuviera lugar y tuviera cabida en el Congreso de los diputados.

Y mirad. Desde entonces hemos visto que la igualdad se ha puesto de moda. Que la libertad se ha puesto de moda. Que los españoles también quieren que sigamos juntos y unidos.

Y es paradógico y, desde luego un orgullo, que surgiera una plataforma civil en Cataluña, 'a Catalunya la meva terra', hace ya diez años y que hoy estemos aquí celebrando que tres millones y medio de españoles nos han votado en estas elecciones. (...)

Otros temas que parecían imposibles van a ser posibles
(en este momento los asistentes al acto comienzan a cantar 'yo soy español, español, español') vamos proponer un pacto por la educación para todos los ciudadanos españoles. (...).

Y también vamos a luchar para que en España tengamos, por supuesto, reformas en las instituciones. Una Justicia despolitizada. Por fin un partido va a proponer no politizar la Justicia sino despolitizarla.

Por fin va a llegar un partido con las manos libres, con las manos limpias (...) con un solo proyecto común defendiendo lo mismo en Madrid, en Barcelona, en Sevilla, en Asturias (...)

Yo estoy orgulloso de pertenecer al partido que ha jugado limpio. Que representa al partido que no ha hecho ni panfletos ni vídeos ni mentiras ni ha difamado a nadie.

Estoy orgulloso de pertenecer a un partido que le importa más su país que su partido. Que le importa gobernar pero no a cualquier precio.

Nosotros hemos demostrado en esta campaña que les hemos dicho la verdad a los españoles. Les hemos tratado como adultos. Sabían antes de ir a votar lo que iban a hacer con sus votos. A quién votaban. Qué iba a pasar si gobernábamos. Qué iba a pasar si estábamos en la oposición.

Yo hoy tengo la tranquilidad, a diferencia de otros, de poder ir a dormir tranquilo. De poder dormir satisfecho. De haber dicho la verdad a los españoles. Satisfecho de no haber pactado con cualquiera a cualquier precio. De no haber jugado sucio.

Porque creo que España se merece una nueva era política. Y no habrá una nueva etapa política si no hay otra forma de hacer política. Así que creo que Ciudadanos tiene una gran labor por delante. Tenemos que ser los depositarios de toda aquella gente de buena fe que quiere que España vuelva a ser un país decente."








El primer artículo de Cebrián tras el 20D se titula 'El arte de la mentira política'. Es tan provocador como digno de análisis. 'El País' lo publicó el 12 de enero de 2016.

Su impetuoso arranque es un ejemplo sonrojante de que la mejor defensa es un buen ataque. Y es que a un alérgico a la mentira que un periodista hable con tanta soltura de ella le produce sonrojo.

Sin embargo, el ímpetu inicial del artículo va menguando hasta que prácticamente desaparece con el análisis de las reacciones de los líderes políticos emergentes tras el 20D.

Más adelante el artículo vuelve a 'la normalidad' cuando, con el argumento de la muy manida transición, Cebrián retoma su asunto favorito: la reforma de la Constitución. Aunque lo hace cometiendo tres flagrantes omisiones al referirse a 'la respuesta al desafío independentista catalán, con la integración de Cataluña en España de acuerdo al modelo federal ya implícito en el Estado de las Autonomías, que incorpore también las aspiraciones de otros territorios'.


En efecto, en la frase señalada anteriormente, el periodista y presidente ejecutivo del grupo Prisa, omite lo siguiente:
  • Cataluña ya está integrada en España. Son algunos catalanes los que quieren separarse de nuestras leyes y de las sentencias de nuestros tribunales. 
  • El modelo que propone no sería federal 'a secas' sino federal asimétrico ya que habría unos territorios con más atribuciones que otros.
  • Si al modelo propuesto se incorporan 'las aspiraciones de otros territorios' dicho modelo se convierte 'de facto' en el de un Estado plurinacional.

En cualquier caso, lo más relevante del artículo de Cebrián está al final del mismo: su crítica a la actitud de Rivera de eludir compromisos de gobierno. 

Así se puede comprobar en el extracto siguiente:

"Hace más de 300 años que los intelectuales británicos demostraron la utilidad de la mentira en la vida pública. La apelación al embuste como medio de obtener el poder, o de vengarse por ser desalojado de él, no es empero un privilegio exclusivo de los políticos. Compiten frecuentemente con ellos periodistas, tertulianos, blogueros y demás familia, contribuyendo todos a una confusión ceremonial que permite a los más avispados presentarse como los arúspices capaces de desentrañar las verdades emboscadas entre la verbosidad de unos y otros. (...)


Comenzando por las mentiras, o medias verdades, a las que nos tienen acostumbrados, merece la pena resaltar la incapacidad de nuestros líderes para reconocer su frustración, y su derrota, después de los últimos comicios. El presidente del Gobierno se atrevió a botar de alegría en el balcón de la calle Génova después de perder tres millones y medio de votos y un tercio de los diputados de su partido. El secretario general del PSOE aseguró haber hecho Historia, y en eso no mintió, pero sí en la valoración de la misma, pues obtuvo el peor de los resultados electorales en todo el devenir de nuestra democracia. Los líderes de los llamados partidos emergentes ignoraron que su intento de derrotar para siempre al bipartidismo no se ha visto coronado por el éxito, al menos no de momento, pues reúne a más de un sesenta por ciento de la Cámara y sin el concurso de sus dos formaciones no podrá resolverse ninguno de los problemas de este país. (...)

Tanto que se habla ahora de la memoria histórica conviene no olvidar que este país debe su modernización y su incorporación al mundo global en un lugar relevante, aunque en progresivo declive, al esfuerzo llevado a cabo desde hace cuatro décadas por la cuestionada vieja política, capaz de conducir a los españoles a través de la senda de la reconciliación y el esfuerzo común. Ese logro corre hoy peligro de dilapidarse, pero la situación no es en absoluto catastrófica a condición de que los líderes políticos abandonen sus manías de aficionados y se dediquen profesionalmente a lo suyo. Lo suyo es hacerse cargo, y de manera urgente, de tres retos fundamentales:

1. La respuesta al desafío independentista catalán, con la integración de Cataluña en España de acuerdo al modelo federal ya implícito en el Estado de las Autonomías, que incorpore también las aspiraciones de otros territorios. (...)

El sistema político de la Transición padece un agotamiento considerable del que no podrá recuperarse sin una reforma constitucional. Esto se sabía desde hace años y casi el único que no quiso verlo fue el presidente del Gobierno, dispuesto siempre a decir no ante cualquier iniciativa que no sea la suya propia. Es preciso convocar a los partidos del arco parlamentario para acometer cambios que acerquen el texto constitucional a la realidad de los tiempos. Esta es una iniciativa de urgencia insoslayable, que no puede aplazarse una vez más por una eventual repetición de las elecciones, y que trasciende al devenir de la gobernación diaria. Los pactos sobre la reforma constitucional han de versar desde luego sobre la conformación territorial de España, no solo sobre el conflicto catalán, pero incluyen también los que afectan a las leyes electorales y a determinados aspectos de nuestra sociedad del bienestar, entre los que sobresalen la educación y la sanidad públicas y una definición exigente del laicismo del Estado. Una tarea que puede consumir un par de años y que no es responsabilidad única del Gobierno de turno, aunque necesariamente deba ser encabezada por él. Para llevarla a cabo bastaría con un compromiso formal suscrito con los principales partidos para la creación inmediata en Cortes de una comisión encargada de llevar a efecto dichos trabajos.

Un pacto así tendría que incorporar una cifra concreta de varios miles de millones para políticas sociales definidas y ejecutadas por el conjunto de los partidos firmantes, y podría facilitar en paralelo la formación de un Gobierno suficientemente estable por parte de las fuerzas que más escaños han obtenido en las elecciones y que pertenecen al centro derecha. La pretensión de Ciudadanos de favorecer la investidura del PP sin incorporarse al Gabinete es de una frivolidad alarmante. Un sistema electoral como el nuestro produce de forma casi natural una fragmentación del electorado. Lo anormal, fruto sobre todo de la permanencia de la provincia como circunscripción, son las mayorías absolutas o casi absolutas que hemos vivido. Este es un momento en que España necesita Gabinetes de coalición y es imposible aceptar que nadie pretenda ejercer un gobierno eficiente y estable con 123 diputados, como tiene el PP. Las llamadas a la responsabilidad de Albert Rivera suenan a cuento chino (una forma peculiar de las mentiras) si no están acompañadas de su decisión de participar en el poder y someterse a la caución de los partidos de la oposición.








42 días después de 'El arte de la mentira política' en el que Cebrián criticó la actitud de Rivera de eludir compromisos de gobierno, el líder de Ciudadanos firmó con el del PSOE el 'Acuerdo para un gobierno reformista y de progreso'.

No obstante, el acuerdo fue recibido por 'El País' con cierta frialdad, cuando no decepción, en el editorial 'Acuerdo de intenciones' ante la no inclusión de medidas relativas a la reforma de la Constitución:

"¿Son estos los cambios que España necesita prioritariamente? Sorprende desgajar todas esas medidas de la gran reforma constitucional defendida hasta ahora por el PSOE, que gira en torno al modelo territorial de España y a la inclusión de nuevos derechos sociales en la parte más protegida de la Constitución. Rivera dio a entender que habrá otras reformas constitucionales más pausadas, y en ese punto citó la reforma “o supresión” del Senado."

 

Sin embargo, al día siguiente, el 25 de febrero de 2016, el diario de Cebrián publicó el editorial 'Embrión de pacto' en el que matizó el enfoque de su editorial del día anterior resaltando la voluntad política de ambos líderes para desbloquear el impasse institucional. Aunque, a pesar de ese matiz, 'El País' se mostró sorprendido ante 'la falta de ambición sobre Cataluña' llegando incluso a vaticinar que 'es de temer que este acuerdo despierte confusión y reticencias en Cataluña' tal como se puede comprobar en el estracto siguiente:

"El programa anunciado ayer por PSOE y Ciudadanos es vago e insuficiente. Se repite demasiadas veces que los asuntos se estudiarán o aparece la idea de que tal o cual promesa —por ejemplo, sobre impuestos— se llevará a cabo cuando se pueda, términos excesivamente imprecisos para un verdadero programa de gobierno. Aún así, representa un embrión de proyecto: y por modesto que parezca, no todas las demás fuerzas con posibilidades de gobernar han llegado hasta ahí.

En el pacto sorprende la falta de ambición sobre Cataluña, el problema más importante que afronta España, salvo en lo que se refiere al rechazo de un referéndum de autodeterminación. Una propuesta más clara hubiera sido particularmente conveniente por tratarse de un pacto entre una fuerza que apostaba hasta ahora por la tercera vía y por la redefinición del modelo territorial y otra que chocaba frontalmente con el nacionalismo. Es de temer que este acuerdo despierte confusión y reticencias en Cataluña."








Lo que sí que está despertando confusión y reticencias, pese a ser ocultado siempre por Cebrián y su periódico, es lo que pasa en Cataluña con la inmersión lingüística.

Y un claro ejemplo de ello es lo sucedido a Ana Moreno y a sus hijos a raíz de que solicitara la enseñanza en castellano en el colegio Gaspar de Portolà de la localidad leridana de Balaguer. Ana relata los hechos en el vídeo anterior que recoje su reciente intervención en el Parlamento europeo denunciando el acoso social y la discriminación institucional que sufren en Cataluña.








Y lo que también está despertando confusión y reticencias, entre otras cosas, son las cesiones de Ciudadanos


Porque tras su acuerdo con el PSOE ya han salido a la luz pública cesiones de Rivera que ponen en evidencia las contradicciones de Ciudadanos con su discurso original y hasta con el discurso del propio presidente del partido la noche de las generales. Y han salido pese a silencios como el de 'El País' con la cesión ante la inmersión lingüística, un asunto del que hace tiempo que Rivera no opina.

Porque lo que hace Rivera se parece mucho a lo que dice Cebrián o 'El País'. Y aunque es cierto que las opiniones del fundador de 'El Periódico Global', como las de cualquier periodista, apoye a Ciudadanos o no, son libres, no es menos cierto que los hechos son sagrados. Por eso cuando veo lo que dice Cebrián, miro lo que hace Rivera y observo lo que pasa en Cataluña 35 años después del 'Manifiesto de los 2300', lamentablemente concluyo de manera inevitable que el presidente de Ciudadanos ya no ayuda a conseguir el objetivo, 35 años pendiente, de:

"Restaurar un ambiente de libertad, tolerancia y respeto entre todos los ciudadanos de Cataluña, contrarrestando la tendencia actual hacia la intransigencia y el enfrentamiento entre comunidades, lo que puede provocar, de no corregirse, un proceso irreversible en el que la democracia y la paz social se vean gravemente amenazadas."



(Inicio actualización 29/04/2016)




Porque lo que pasa en Cataluña, la realidad que omite Cebrián, 'El País', los nacionalistas y quienes les apoyan es que, tal y como se puede comprobar en el vídeo anterior con el documental 'Disidentes. El precio de la discrepancia en la Cataluña nacionalista', la democracia y la paz social se ven gravemente amenazadas. 


(Fin actualización 29/04/2016)


(Inicio actualización 04/06/2017)






Porque lo que hace Rivera, cuatro años después del artículo 'Escolta Catalunya' en el que Cebriáindicó al PP y al PSOE que debían pactar con nacionalistas catalanes y vascos una reforma constitucional con un nuevo modelo territorial, es proponerlo en La Vanguardia.

Y al año siguiente Rivera asiste a la reunión anual del exclusivo Club Bilderberg en compañía de Ana Botín, Luis de Guindos y el propio Cebrián. Un grupo de poder del que algunos afirman que tiene planes para España...


(Fin actualización 04/06/2017)






2 comentarios:

  1. ¿Cuál es la causa de lo que expones? ¿Por qué un madrileño como Cebrián es ante todo un nacionalista catalán? Lo mismo sucede con otros muchos madrileños del poder, como los de “Podemos”. ¿Por qué Rivera se presenta como anti nacionalista y subrepticia y progresivamente apoya los intereses de los separatistas catalanes?

    ¿Qué poder hay detrás? La respuesta es sencilla, como casi siempre es el poder. En España manda desde hace décadas la oligarquía catalana, a través del Opus, que es su instrumento. Este poder discreto controla a los partidos y a los medios de comunicación. El País está vinculado al Opus desde sus inicios –Polanco, Díez Hoechleitner, el propio Cebrián- hasta ahora, hasta hace un año el opusino Abril Martorell era el segundo de PRISA. Ciudadanos es en realidad Caixadanos, partido creado por La Caixa del opusino Fainé. Hay múltiples datos. Creado por Francesc de Carreras, articulista de El País, que es hijo del que fue presidente de La Caixa. La mano derecha de Fainé es el que le ha dado carrera a Albert Rivera, Sebastián Sastre Papiol, de jefe de la asesoría jurídica de La Caixa a magistrado del Tribunal Supremo. Rivera es un empleado de La Caixa, ahora en excedencia.

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