sábado, 7 de julio de 2018

No echan (pintura amarilla) a Manolo Escobar sino a España


















Así que la cuestión no es si debemos ser extremistas, sino qué tipo de extremistas debemos ser. ¿Seremos extremistas del odio o del amor? ¿Seremos extremistas de la preservación de la injusticia o de la difusión de la Justicia?”


Martin Luther King





Manuel García Escobar nació el 19 de octubre de 1931 en Las Norias de Daza, El Egido, Almería. Era el quinto de una familia de diez hermanos. 

La vida no era fácil el año 1945 cuando Manolo y dos hermanos suyos se subieron en un tren que les llevó a Barcelona. Se instalaron en una habitación alquilada en el Barrio Chino hasta que unos meses después encontraron un piso de 50 m² en el barrio de la Salud de Badalona. Poco después, el resto de la familia se fue a vivir apiso de los quince. Allí vivió Manolo hasta el año 1963.

Gracias a su talento se empezó a abrir camino como cantante. Aunque fue en 1973 cuando Manolo Escobar (así se hizo llamar) triunfó definitivamente al grabar el pasodoble "Y viva España", una versión de una canción compuesta por dos belgas (Caerts y Rozenstraten), interpretada en ese país por una tal Samantha y muy conocida también en otros paises europeos. De hecho, hace un par de años Pep Guardiola la tuvo que escuchar en Alemania durante su despedida como entrenador del Bayern de Munich.









Manolo Escobar era un cantante muy popular en la España de los 70. 

En 1968 se hizo socio del Barça llegando a recibir en dos ocasiones la Insignia de Oro y Brillantes del club. 

Ya en 2013, a pocos días de su muerte, fue galardonado con la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo por la Generalidad de Artur Mas pese a que, tal y como señala su ahijado, Gabriel García Mármol, en su libro 'Manolo Escobar, conversaciones con un hombre bueno', se negó a colaborar con Jordi Pujol para "llegar a los votantes de los barrios emigrantes".










Desconozco qué habría dicho Manolo Escobar acerca de los muy graves momentos para nuestra vida democrática que vivimos en Cataluña y en el resto de España en septiembre y octubre del año pasado, tal y como señaló el Rey en aquel histórico discurso

Un discurso que fue histórico porque la situación de aquellos días era muy complicada y Felipe VI ejerció como nunca de símbolo de la unidad y permanencia del Estado cerca de un pueblo mayoritariamente contrario a que las CCAA tengan más autonomía y, en consecuencia, opuesto a la independencia de Cataluña. Un pueblo que allí, en Cataluña, desde hacía ya demasiado tiempo, soportaba en silencio el acoso cada vez mayor de los totalitarios independentistas. 

Realmente importa poco quién rompió ese silencio y quién desencadenó la respuesta. Lo verdaderamente importante es que los catalanes no independentistas, preocupados e inquietos con la conducta de las autoridades autonómicas, tras escuchar el 'No estais solos' del Jefe del Estado necesitaban hacer algo. Y entonces apareció Jaume Vives, 'uno de los vecinos con más huevos de toda España', y puso a Manolo Escobar a todo trapo en un balcón de Barcelona. En el vídeo anterior se puede comprobar el resultado de tamaña osadía. Y en los vídeos e imágenes posteriores, algunas de sus consecuencias.










































En efecto, lo verdaderamente importante es que muchos de los catalanes y del resto de españoles que no quieren la independencia de Cataluña ya no callan ni se quedan quietos sino que sacan sus banderas y cantan "Y viva España". 

Así ocurrió en las manifestaciones espontáneas de las vísperas del referéndum ilegal del 1 de octubre, y en las posteriores, más o menos organizadas, del 8 y 29 de octubre, del 6 de diciembre y del 4 de marzo. Hasta incluso en Bruselas cuando algunos españoles salieron a un balcón el pasado 7 de diciembre








Así que el "Y viva España" se ha convertido en algo más que una simple canción de Manolo Escobar. Es un símbolo popular. La chispa de la libertad frente a la imposición totalitaria. Una chispa que ha encendido la voluntad de un pueblo español abandonado por políticos y periodistas mayoritarios. Una chispa que saltó en varios sitios pero que en ninguno prendió como en ese balcón de la calle Balmes. 

Y tanto ha prendido ya esa chispa en los españoles que ayer se produjo un hecho insólito en pleno chupinazo de los SanferminesEran las 11:30 horas. La plaza del ayuntamiento de Pamplona rebosaba gente esperando el cohete de inicio de las fiestas cuando un grupo con pancartas sobre los presos de ETA se hizo sitio entre la gente. ¿Y qué hizo la gente? Pues véanlo en el vídeo anterior: cantar lo que tiene en la garganta.









Tras el resurgimiento de la voluntad mayoritaria del pueblo español para no permitir que unos pocos decidan el futuro de todos hay muchas personas con mucho poder que están haciendo muchas cosas. Parece que tienen prisa. Vean si no.

Así comienza el artículo 'Els "impermeables"' escrito hace ocho años por Quim Torra i Pla, el presidente de la Generalidad de Cataluña:

"Uno de los fenómenos que más me apasionan de nuestro país es la convivencia con los impermeables. En un país con una lengua y una cultura propias hay quien se pasa toda la vida sin interesarse nada, algunos, al contrario, la odian. Están cerca, entre nosotros, todos conocemos algunos. Abundan especialmente en la zona alta de Barcelona y en barrios acomodados. Les repugna cualquier expresión no ya de catalanismo, sino de catalanidad. Es una fobia enfermiza. Hay algo freudiano en estos seres. O un pequeño bache en su cadena de ADN. ¡Pobres individuos! Viven en un país del que lo desconocen todo: su cultura, sus tradiciones, su historia. Son contrarios a cualquier evento con el que se exprese el hecho catalán, sea un concierto o un seminario, aunque sus apellidos sugieran un arraigo en la tierra de siglos atrás. Pero ellos han querido olvidarse de él. Les crea urticaria su propia historia. Les repele todo lo que no sea español y en castellano. Son, naturalmente, transversales. Conozco del PP, de Ciudadanos y del PSC." 








Después de que esas palabras de Torra alcanzaran gran difusión tras su designación como MHP, parece lógico que Pedro Sánchez Pérez-Castejón, el presidente del gobierno de España, afirmara lo siguiente:

"El señor Torra no es más que un racista al frente de la presidencia de la Generalitat de Catalunya. De ahí que nosotros dijésemos, yo en particular, que el señor Torra no es, ni más ni menos, que 'el Le Pen de la política española'. (...) 

Los tuits, las declaraciones y reflexiones del señor Torra han escandalizado a la opinión pública europea. Está convulsionada tras conocer que la xenofobia se ha hecho cargo y ha tomado las riendas del independentismo en Cataluña. (...) 

No somos tan raros. Estamos viendo en Europa el auge de movimientos reaccionarios, populistas y xenófobos. Y en España se ha materializado en este movimiento reaccionario en Cataluña. (...) 

En consecuencia, el señor Torra tiene que saber que la izquierda de Gobierno va a estar en frente de sus postulados y sus políticas. La izquierda defiende la igualdad de derechos y libertades, y el PSOE va a defender los derechos y las libertades de la sociedad catalana.”


Lo que ya no parece tan lógico es que, después de las palabras anteriores, Sánchez se reúna pasado mañana con Torra en la sede de la presidencia del gobierno de España.

No parece una reunión nada lógica salvo porque tengan miedo de que se les acabe el tiempo para hacernos creer, como hizo Zapatero con ETA, que el diálogo es la solución. Salvo porque necesiten convencernos de que 'todo va bien' para que guardemos las banderas y sigamos moderados y sumisos frente a los radicales del odio y la injusticia

Y si la intención de ambas partes fuera tranquilizar 'a los suyos' para poder llegar a acuerdos con la otra parte, que lo es, lo lógico sería que los españoles de la mayoría 'ya no tan silenciosa' que ahora cantan sin complejos "Y viva España" tuvieran muy presente el resultado del diálogo de 'ni vencedores ni vencidos' con los totalitarios de ETA

Lo lógico sería que esos españoles partidarios del basta ya al totalitarismo demostraran, más pronto que tarde, que ya no son moderados y sumisos con lo importante sino extremistas radicales y resistentes en la defensa de la libertad y la democracia. 

Porque ante el avance del totalitarismo en España que nos presentan como irremediable, hoy más que nunca, ser idealista es tan necesario como ser práctico. Recuerden a Hannah Arendt en 'Los orígenes del totalitarismo': 

"La dominación total es la única forma de gobierno con la que no es posible la coexistencia."  








♪♫ Que bonito es el Mar Mediterráneo, 
su Costa Brava y su Costa del Sol. 
La sardana y el fandango me emocionan, 
porque en sus notas hay vida y hay calor. 
España siempre ha sido y será eterno paraíso sin igual. ♫♪



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