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26 mayo 2019

Eduardo Punset: De Suárez a Junqueras pasando por el Alzheimer




Ayer escribí sobre el cáncer, la enfermedad que acabó con la vida de mi madre. Hoy escribo sobre el Alzheimer, la que terminó con la de mi padre. La razón principal que me ha empujado a escribir hoy tampoco ha sido la enfermedad.

Todo ha empezado esta mañana escuchando a Paco Linares sobre Eduardo Punset en el programa de Don Luis del Pino referirse a la muerte (D.E.P.), el pasado miércoles 22, del célebre político y divulgador científico catalán "tras una larga enfermedad", según el comunicado de su familia en Twitter. Linares se ha referido a 'Las caras más desconocidas de Eduard Punset' de Miguel G. Corral, periodista científico, el artículo publicado en El Mundo el día de la muerte de Punset, del que me ha llamado poderosamente la atención este párrafo final:

"En los últimos tiempos, con el Alzheimer avanzando a gran velocidad en su cerebro, se reveló como firme defensor del procés. Pero desde su ámbito familiar más cercano aseguran a este diario que nunca tuvo esas inclinaciones y que, coincidiendo con los primeros estadíos de su enfermedad neurodegenerativa, fue manipulado para apoyar unas tesis que jamás había abrazado."


Punset era un personaje muy especial en el mejor sentido de la expresión. Jurista, escritor, economista, político y divulgador científico. Se licenció en Derecho en la Universidad Complutense de Madrid. Militó en el Partido Comunista de España. Se exilió en 1958​. En la Universidad de Londres obtuvo el postgrado en Ciencias Económicas. En la École Pratique des Hautes Études de París se diplomó. Ejerció como redactor económico de la BBC. Fue director económico de la edición para América Latina del semanario The Economist (1967-1969). Y ejerció de economista del Fondo Monetario Internacional en los Estados Unidos y en Haití (1969-1973).

Volvió a España tras la muerte de Franco y p
articipó activamente en política durante la Transición con cargos en la Generalidad de Cataluña y el Gobierno de España.​ En 1980 fue ministro con Unión de Centro Democrático en el gobierno presidido por Adolfo Suárez. En 1987​ y 1989​ fue elegido eurodiputado en el Parlamento Europeo como integrante de las listas de Centro Democrático y Social. Tras abandonar la UCD, se presentó como independiente en la candidatura de Convergència i Unió a las elecciones generales de 1982, obteniendo un escaño, que abandonó un año después, en diciembre de 1983.

Tras finalizar su actividad política desarrolló una carrera como escritor y divulgador científico:​ entre 1996 y julio de 2013 dirigió y presentó el programa de televisión Redes en La 2,​ donde abordaba temas relacionados con la sociología, la medicina, la psicología, la biología y la astronomía.​ 










En 2006, el tercer año de la primera legislatura de Zapatero, durante una entrevista en 'Escala Catalunya', contestando a la pregunta de si le parecía que los ánimos estaban más crispados que en aquellos primeros momentos en los que fue ministro cuando la ilusión de Europa y de una España en democracia y avanzando era algo compartido, Punset comenzó a hablar de bacterias para, al final de la respuesta, afirmar lo siguiente:

"A veces es cierto que olvidamos que no hay un sólo cambio importante que no se consiga por consenso. (...) 

A veces en España, tal vez por el recuerdo de la Guerra civil y de los enfrentamientos, tendemos a olvidar que hasta las bacterias funcionan por consenso o no funcionan."









En 2011, mientras comenzaba el 'procés cap a l'estat propi', es decir, en pleno 'giro separatista' de la política que hasta entonces había realizado su partido, Artur Mas, el presidente de la Generalidad de Cataluña, le entregó la Cruz de San Jordi "per la seva trajectòria i especialment per haver estat un dels primers diputats catalans al Parlament Europeu. Fou conseller d’Economia i Finances de la Generalitat provisional i ministre per a les relacions amb la CEE. La seva tasca de divulgació es caracteritza per la connexió amb els corrents intel·lectuals més avançats i la voluntat de reflexió sobre la realitat contemporània."



Y en el discurso de agradecimiento, después de hacer el sonido de las perdices que añoró los 20 años que estuvo fuera de Cataluña para referirse a los inconvenientes de su exilio, Punset afirmó lo siguiente:

"Pero también había grandes ventajas en este exilio, en parte voluntario, de 20 años fuera de Cataluña. Aprendí una cosa que es la única cosa que intentaré pasarle a mis nietas. Aprendí que cuando un pueblo con una identidad muy fuerte se encierra en sí mismo y se niega a recibir las influencias de otras culturas, se va asfixiando, cada vez fabrica menos neuronas y acaba muriéndose en las manos de otro".




En enero de 2014 Punset concedió una entrevista a El Mundo en la que, en respuesta a la pregunta de si en pleno éxito deja 'Redes', respondió lo siguiente:

"Sí, sí. Oye, son 18 años de vigencia de un programa de televisión, y yo además tengo siete siete, o sea 77 años (nos reímos: jejeje...). Considero que es suficiente y que ahora debiera dedicarme a otras cosas, que también tienen que ver con este despertar científico pero que son más fáciles de trabajar, menos complejas. Y me refiero al Apol, apoyo psicológico on line: intentar responder a las preguntas de tantísima gente sobre qué les pasa por dentro. La soledad, el cansancio, las contrariedades mentales, representan el 21% de las preguntas que se hace la gente, según las estadísticas de expertos; o sea que estas inquietudes afectan a cuatro millones de personas sólo en España..."


Así mismo, el periodista no desaprovechó la ocasión y, dos semanas después de la convocatoria por Artur Mas del referéndum ilegal del 9N, le preguntó si no debiera zanjarse la polémica catalanista con una consulta popular vinculante, a lo que Punset le respondió:

"La consulta catalana no infringe ningún principio básico, no es malo que pregunten a la gente qué piensa sobre el futuro de España o de Cataluña. Pero creo que es demasiado pronto para saber qué es lo que conviene o para que yo te dé mi opinión personal, porque es un asunto muy poco discutido: nos falta mucha información."










En mayo de 2016 Punset recibió el Premio Periodístico Concha García Campoy por su trayectoria en los medios de comunicación durante más de 20 años. Un acto en el que coincidió con Cristina Sáez, una periodista de ciencia que obtuvo el premio en categoría de prensa escrita en reconocimiento a la calidad periodística y divulgativa del reportaje 'Una esperanza para el Alzhéimer' publicado en el Magazine de La Vanguardia. La propia Sáez, en 'Eduard Punset,el hombre que tenía una curiosidad contagiosa', un artículo publicado el pasado miércoles en La Vanguerdia, se refiere así a ese encuentro con Punset:

"La última vez que lo vi en persona fue en 2016, cuando coincidimos en la entrega de los Premios de Periodismo de Salud Concha García Campoy, en Madrid. Entonces, me miró sin verme, sonriente, con inocencia. Subió con torpeza al escenario, encogido. Costaba creer que aquel hombre curioso que nos había hecho preguntarnos por qué somos como somos, que nos había acompañado en viajes al interior de las partículas elementales, fuera aquel viejecito. Las ideas se le escapaban y apenas podía tejer el discurso. Nos explicó que una médico en el Reino Unido le había dicho que tenía Alzheimer. Aunque, al parecer, resultó más tarde que no era así. O tal vez sí. Hoy nos levantamos con la noticia de que Eduard Punset ha muerto a los 82 años a causa de un cáncer."


Creo necesario señalar lo poco rotunda que es Cristina Sáez en su comentario sobre del Alzheimer que padeció Punset y, por el contrario, la rotundidad con la que afirma que el cáncer fue la causa de su muerte. Y es que llama la atención dicha afirmación teniendo en cuenta que la familia en su comunicado habló de "una larga enfermedad" y que Miguel G. Corral afirmó en El Mundo lo siguiente:

"En 2007 se le detectó un cáncer de pulmón del que logró recuperarse. Pero, finalmente, fueron unos largos años de Alzheimer y no de cáncer los que han apagado la voz de la divulgación de la ciencia en España."


Conviene recordar al respecto que José Luis Molinuevo, uno de los mayores especialistas del mundo que dirige la unidad de Alzheimer y otros trastornos cognitivos en el hospital Clínic de Barcelona y es, además, director científico del Barcelona Beta Brain Research Center de la Fundación Pasqual Maragall, afirmó en el reportaje premiado de Sáez lo siguiente:

“Hemos descubierto que el Alzheimer es una enfermedad de larga duración. Entre 15 y 20 años antes de que se noten los primeros síntomas, ya se están produciendo alteraciones en el cerebro que desembocarán en la demencia. Y esto es importantísimo porque supone un cambio en cómo entendemos el Alzheimer y nos enfrentamos a él y nos permite diseñar programas de prevención.” 








Un mes antes del referéndum ilegal del 1 de octubre que concluyó con el golpe de estado en el que Puigdemont, Junqueras y el resto de políticos procesados por rebelión y otros graves delitos, modificaron ilegítimamente la aplicación de la Constitución, y un año después de aquel discurso en la entrega del premio Concha García Campoy que apenas pudo dar porque las ideas se le escapaban, Punset publicó una "Carta al president de la Generalitat" en la que afirmaba lo siguiente:


"En noviembre de 2016, hace casi un año, y con ochenta cumplidos, decidí que había llegado el momento de retirarme de la vida activa. Después de 35 años dedicado a la divulgación científica en España, hecho sin precedentes en la política televisiva española, decidí poner punto final a tan gratificante etapa.

¿Qué me había llevado a esta conclusión? En primer lugar, mi experiencia de siete años en la Universidad de Londres (...)

En segundo lugar, y relacionado con lo anterior, un país como España, tan acostumbrado a los San Fermines y a las procesiones del Santo Sepulcro, parecía poco dado a grandes y profundos cambios en educación y pensamiento. (...)

Por último, en aquel momento, existía una Primera Transición en la que era preciso reconocer y aceptar la ayuda de todos aquellos que habían optado por no seguir donde antes: el ejemplo de Adolfo Suárez y su papel con la dictadura y su pasado franquista es perfecto para comprender esta “transición” y cambio de paradigma; pero en su mayoría también es cierto que no acabaron de entender, y quizá tampoco de aceptar, una Segunda Transición, a la que se debían, como culminación de la Primera. Una Segunda Transición en vistas a trabajar de forma clara por la separación de poderes, la no injerencia entre poder Legislativo, Judicial y Ejecutivo y, al fin y al cabo, el invento de una nueva democracia española, con el objetivo puesto hacia un futuro mucho más abierto y no como un espejo permanente del pasado. (...)

Han tenido que transcurrir muchos años para que, ahora, como catalán, dé muestras de mi reconocimiento y gratitud al actual President de la Generalitat de Catalunya, Carles Puigdemont, así como el vicepresident, Oriol Junqueras, y a toda la junta de gobierno, por seguir remando en la misma dirección democrática. Es por esto que estoy completamente a favor de celebrar el referéndum del 1 de octubre, por el simple derecho democrático (el sustantivo es importante) que tenemos todos los ciudadanos de Catalunya a ejercer nuestro voto.

Pura y simplemente, no pueden impedir el mío ni el de nadie: quiero que me dejen votar."




Ante los hechos señalados anteriormente traslado las preguntas siguientes


  • ¿Eran síntomas del Alzheimer los que describe Sáez de Punset cuando "las ideas se le escapaban y apenas podía tejer el discurso"?

  • ¿Es cierto, tal y como afirma Miguel G. Corral, que "coincidiendo con los primeros estadíos de su enfermedad neurodegenerativa, fue manipulado para apoyar unas tesis que jamás había abrazado"?










"La enfermedad del Alzheimer con su consiguiente demencia mental es realmente algo aterrador..."



Como dice Punset en la introducción de "El azote del Alzheimer", el programa emitido en 2011, la enfermedad es algo aterrador. Doy fe de ello.

No obstante, otra enfermedad más aterradora que el Alzheimer es la que me ha empujado a escribir esto. Se trata de una enfermedad que destruye la libertad y los derechos de todas las personas que forman una sociedad. Una enfermedad producida por el virus de la dominación total que se adueña de las personas hasta que creen que todo está permitido convencidos de que todo es posible. Sí, es la enfermedad de los comunistas en la Rusia de Stalin. La de los nazis en la Alemania de Hitler. El totalitarismo.







09 marzo 2019

Lo más inquietante del totalitarismo


















Soy el padre de una mujer de 16 años que ayer acudió, con ese cartel y esas zapatillas, a la manifestación de "la huelga feminista" convocada con un manifiesto que, entre otras cosas, afirma: 

"Nuestras vidas siguen marcadas por las desigualdades, por las violencias machistas, por la precariedad, por procesos de exclusión derivados de nuestros empleos, la expulsión de nuestras viviendas, el racismo, por la no corresponsabilidad ni de los hombres ni del Estado en los trabajos de cuidados."



Amo la libertad, la verdad y la justicia. Pero más amo a mi hija. Por eso me gustó tanto que eligiera para el cartel esas palabras de "Ella". Precisamente por eso me disgustó que fuera a una manifestación convocada con medias verdades. Y, por supuesto, también por eso me inquietó la conversación que tuvimos los dos tras su vuelta a casa.

Ha sido su primera vez. Nunca había ido a una manifestación. La conozco y a pesar de su carácter reservado, imaginaba su interés por acudir y anteayer le pregunté si había leído el manifiesto. Y le hice saber mi opinión: la mayoría de los organizadores son totalitarios que les importa más la dominación de la sociedad que los derechos de las mujeres. 







Antes de salir de casa me enseñó el cartel y me dijo que había leído el manifiesto. Eso estuvo bien pero, inevitablemente, recordé estas perturbadoras palabras de 'Los orígenes del totalitarismo' de Arendt:

"El factor inquietante en el éxito del totalitarismo es más bien el verdadero altruismo de sus seguidores: puede ser comprensible que un nazi o un bolchevique no se sientan flaquear en sus convicciones por los delitos contra las personas que no pertenecen al movimiento o que incluso sean hostiles a éste; pero el hecho sorprendente es que no es probable que ni uno ni otro se conmuevan cuando el monstruo comienza a devorar a sus propios hijos y ni siquiera si ellos mismos se convierten en víctimas de la persecución, si son acusados y condenados, si son expulsados del partido o enviados a un campo de concentración." 

 




Y, en efecto, cuando volvió a casa lo más inquietante fue la indiferencia con la que, tras preguntarle si sabía lo que había sucedido en la sede de Vox en Murcia, me respondió:

"Les han tirado huevos"








Lo más inquietante del totalitarismo es lo fácil que lo tiene para triunfar. 

Lo he visto en mi propia hija. Poco importa que le rebatiera su respuesta en ese mismo instante señalándole la incoherencia entre su actitud indiferente ante ese acoso y la libertad que proclama su cartel. Poco importa que siga siendo el tipo más cansino del mundo defendiendo la libertad (que como la salud sólo valoramos cuando ya no la tenemos) porque lo que veo en el camino, en casa, en la calle, en las redes sociales, en los medios de comunicación, en todos sitios, es que: 

"Las ventajas de una propaganda que constantemente «suma el poder de una organización» a la débil e insegura voz de la argumentación y que por eso actúa, por así decirlo, con el incentivo del momento, sea lo que diga, resultan obvias más allá de toda demostración. A prueba de argumentos basados en una realidad que los movimientos prometen cambiar, ante una contrapropaganda descalificada por el simple hecho de que pertenece o defiende a un mundo que las masas desamparadas no pueden ni quieren aceptar, sólo puede quedar desautorizada por una realidad más fuerte o mejor."



Hannah Arendt dixit.




(Inicio actualización 10/03/2019) 

Esta mañana, como casi todos los fines de semana, he desayunado escuchando el editorial de Don Luis del Pino. Y ahora, como otras veces, lo utilizo para terminar mi artículo. 

Porque "Lecciones del 8M" habla de esa realidad más fuerte o mejor que necesitamos si queremos derrotar al totalitarismo vestido de feminismo.    

"Porque el 8 de marzo no pertenece a Podemos, ni al PSOE, ni a sus organizaciones satélites y chiringuitos subvencionados. El 8 de marzo es el Día Internacional de la Mujer y pertenece a todo aquel que lo quiera celebrar. Y si PSOE y Podemos lo transforman en un aquelarre, lo correcto es no solo desmarcarse, sino celebrarlo de otra manera. 

Si Podemos y el PSOE convocan las manifestaciones del 8M con manifiestos que desnaturalizan el Día Internacional de la Mujer, transformándolo en un ejercicio de propaganda de la ideología de género, lo correcto es no solo no acudir, sino convocar otras manifestaciones paralelas con un manifiesto que sí reivindique la lucha por los derechos de la mujer. 

 ¿Por qué permitimos que unos farsantes se adueñen de ese día, que nos pertenece a todos?"







(Fin actualización 10/03/2019) 



14 octubre 2018

Elijo a mis hijas




Jean-Paul Sartre cuenta en "El existencialismo es un humanismo" que, durante la guerra, un alumno suyo vino a pedirle consejo. El chico tenía verdaderamente un dilema moral. Su padre había abandonado a la familia y tendía al colaboracionismo, mientras que su hermano mayor había sido abatido en la ofensiva alemana de 1940. El alumno quería vengarlo. Pero he ahí que "su madre vivía sola con él, muy afligida por la traición del padre y por la muerte del hijo mayor, y su único consuelo era él. Este joven tenía, en ese momento, la elección de partir para Inglaterra y entrar en las Fuerzas francesas libres, o bien de permanecer al lado de la madre, y ayudarla a vivir. Se daba cuenta perfectamente de que esta mujer sólo vivía para él y que su desaparición -y tal vez su muerte- la hundiría en la desesperación". Es decir, se encontraba frente a dos tipos de acción diferentes: "una concreta, inmediata, pero que se dirigía a un solo individuo; y otra que se dirigía a un conjunto infinitamente más vasto, a una colectividad nacional, pero que era por eso mismo ambigua, y que podía ser interrumpida en el camino. Al mismo tiempo, dudaba entre dos tipos de moral. Por una parte, una moral de simpatía, de devoción personal; y por otra, una moral más amplia, pero de eficacia más discutible". (...)

Unos doce años después de que Sartre escribiera esto, en 1957, Albert Camus recibió el premio Nobel de Literatura. En Estocolmo dio multitud de entrevistas y conferencias. Y en una de ellas, un estudiante argelino le increpó por su actitud equidistante en el conflicto entre el Frente de Liberación Nacional argelino y el ejército francés, exigiéndole justicia. Al joven le parecía inaudito que el escritor no apoyara el avance hacia la independencia de Argelia, con bombas y tortura, si eso era lo que hacía falta. Camus, ya agotado, le respondió: "En estos momentos están poniendo bombas en los tranvías de Argel. Mi madre puede estar en uno de esos tranvías. Si la justicia es eso, prefiero a mi madre".


Soy un ciudadano libre que quiere seguir siéndolo. Un padre que hace lo que está en su mano para que sus hijas también puedan serlo. Por eso dos días después del segundo referéndum ilegal para la autodeterminación de Cataluña decidí dar la cara por la Constitución y, tras escribir con seudónimo desde el año 2011 en la primera entrada de mi blog, empecé a publicar con mi nombre, apellidos y foto.  

24 años antes había conseguido mi primer empleo y aún hoy sigo teniendo la suerte de disfrutar con mi trabajo, siempre como empleado por cuenta ajena. Si bien es cierto que ese disfrute ha sido mayor en unas empresas que en otras. 

Varias veces tuve que reinventarme profesionalmente. Y ahora, con 56 años a cuestas, me toca hacerlo de nuevo. Esta vez será como trabajador autónomo y para seguir desempeñando el trabajo que más me apasiona y así poder permitirme el lujo de no tener que trabajar ni un sólo día el resto de mi vida, tal y como dijo Confucio.

Pero, como casi siempre, suele haber un 'pero'. En efecto, mi actividad profesional vuelve a ser difícilmente compatible con 'dar la cara en mi blog y en Twitter', así que he de retomar mi antiguo perfil con el seudónimo 'Lo que veo en el camino' y la imagen del peregrino caminando detrás de su sombra.

Les aseguro que no es una decisión fácil ya que las razones que me empujaron a 'dar la cara' no han desaparecido. Muy al contrario, vivimos tiempos cada vez más difíciles y oscuros que hacen necesario que los ciudadanos libres y decentes demos la cara para defender la libertad y la democracia. 

Mi esposa dice que todo pasa por algo. Yo le añado que algo hay que hacer para que las cosas pasen. 

Así que algo hice cuando la vida me dio la oportunidad de encontrar un trabajo que me apasiona aunque, también por algo, la vida misma me hizo coincidir con personas que me impidieron avanzar en mi camino profesional

Sin embargo, lo más importante para mí es que ahora tengo una nueva oportunidad y voy ha hacer todo lo necesario para aprovecharla.

Me disgusta mucho dejar cosas a medio hacer pero, como aquel alumno de Sartre, he tenido que elegir. Y he elegido seguir compartiendo lo que veo en el camino pero también, al igual que Camus, elijo dar la cara por alguien. Elijo a mis hijas.




03 agosto 2017

¿Es usted el chivo expiatorio de su familia?



"En lugar de proyectar su violencia hacia el exterior contra un chivo expiatorio, deberían nombrar y confrontar honestamente la disfunción existente dentro de ellos mismos."  
Robert Barron




Los narcisistas son maestros de la proyección. Nadie los supera cuando tratan de señalar a una persona, no para reconocerla tal y como es, sino para etiquetarla como ellos quisieran que fuera. Por eso cuando un padre o una madre narcisista ve a un hijo o a una hija es capaz de ver muchas cosas: un ser moldeable (o un obstáculo) para sus aspiraciones de poder, un portador de incómodos sentimientos y de engorrosas necesidades... En definitiva, muchas veces verá contrariedades difíciles de gestionar y limitaciones indeseables, pero en pocas ocasiones contemplará a su hijo como la persona completa que realmente es.

En una familia gobernada por un padre o una madre narcisista los roles disfuncionales son la norma y el (la) narcisista ejerce de productor(a), director(a) y agente de casting de la película familiar. Esos roles son asignados a cada hijo antes de que haya madurado lo suficiente como para que pueda resistirse y así, los personajes de la película familiar, crecen sin dificultades ante la ausencia de referencias 'cinematográficas' distintas que les distraigan de la correcta interpretación de sus papeles. 

Es muy usual que un padre o una madre narcisista tenga a un hijo (o hija) a quien sólo reconoce pequeños defectos sin importancia, al tiempo que exista otro(a) al que señale significativos defectos 'cruciales' para la familia. Después decidirá (inconscientemente) qué papel asignará a cada hijo y evaluará sus opciones preguntándose ¿Cuál de mis hijos es el más sensible? ¿Qué hijo me recuerda más a mi madre con la que tenía problemas o a algo de mí que no acepto? ¿Cuál me exige más, ya sea por su voluntad o por sus circunstancias? ¿Qué hijo es más infeliz por las situaciones que creo? ¿Cuál es más rebelde, sincero, abierto vulnerable? En resumen: ¿Quién me molesta más? 

Ese hijo será el chivo expiatorio de su familia. 

En efecto, el miembro elegido es una persona sensible y empática que, con un destacado sentido de la honestidad y de la justicia, se niega a aceptar las disfunciones de su familia. Esa negativa le crea problemas con la madre o con el padre que, sin embargo, no se ensaña con él por ello sino porque le recuerda, bien algunos aspectos propios que no le gustan, o bien a un familiar con el que tiene conflictos no resueltos.

En cualquier caso, al chivo expiatorio se le cargará con la mayor parte de la culpabilidad, la vergüenza y la ira de la familia para que el resto de sus miembros puedan mantener sus roles disfuncionales con tranquilidad. Pero aunque él soporte más indirectas, reproches, acusaciones y traiciones que el resto de la familia, aunque, estoicamente, aguante el daño a su salud que le provoca la toxicidad generada por esa disfunción familiar, nunca será un hijo y un hermano suficientemente bueno y ellos, que apenas se verán afectados por esa disfunción, vivirán fácilmente con ella. 

Así es, el resto de la familia llevará esa disfunción muy cómodamente al sentirse exentos de cualquier responsabilidad y, por tanto, libres de la obligación moral de replantearse nada. De hecho, es común que los hermanos adopten una posición distante y que, sin darse cuenta, hagan lo posible para mantener el status quo creado por esa distribución de roles, y traten de reforzar la etiqueta de problemático de su hermano, el chivo expiatorio, cada vez que se les presente una oportunidad para hacerlo.

Por otro lado, como el padre o la madre narcisista no puede permitirse aceptar sus propios defectos intenta autoconvencerse de que hace lo correcto. Pero esa continua lucha interna de su personalidad tóxica le genera angustia y cuando esa angustia se transmite a la familia y sus hijos empiezan a tener problemas con ella, se ve obligada a elegir entre reconocer que está cometiendo errores que afectan negativamente a sus hijos o convencerse a sí misma (y a los demás) de que el origen de esos problemas no está en su interior. Y la segunda opción es la que los narcisistas eligen siempre. Sin excepción. Al culpar a otros se absuelven a sí mismos en sus mentes e intentan convencer(se) de que ellos no son los culpables de las disfunciones de su familia. Y eligen a quién culpar. 

Es el útil chivo expiatorio. Él es quien alivia la culpa, la vergüenza y los sentimientos de incomodidad del padre o de la madre narcisista y, en última instancia, de toda la familia disfuncional. Es su papel en la película el que facilita la negación de la triste realidad familiar. Él es el cubo de la basura de lo indeseable. Es el amortiguador de los golpes contra la dura realidad de que algo va mal en la familia. 

Los padres narcisistas enseñan a sus otros hijos a aceptar y apoyar la culpabilización del chivo expiatorio reafirmando (y recompensando) su percepción de que siempre que algo vaya mal será por culpa suya. Esos hijos se adaptan muy bien a estos roles y aprenden rápidamente que si no quieren responsabilizarse por algo tan solo tienen que recurrir al chivo expiatorio. Porque él nunca será escuchado con respeto y "su culpa" se aceptará sin duda alguna. Y una vez que los demás miembros de la familia han asumido e interiorizado esta situación se sienten con mayor libertad para, si lo necesitan, ahondar en las disfuncionalidades sin tener que asumir ninguna responsabilidad por sus consecuencias negativas. 

Una de esas consecuencias negativas es la forma en la que afectan las disfuncionalidades familiares al hijo elegido como chivo expiatorio. El tipo y alcance de los comportamientos provocados en él varía de una persona a otra. En algunos casos puede convertirse en alguien difícil con problemas de comportamiento o de manejo de sus emociones. En otros puede desarrollar trastornos depresivos o adictivos. Incluso la falta de aprobación familiar puede precipitar, en  algunos casos, trastornos de la personalidad. En la edad adulta, el chivo expiatorio puede llegar a caer en una inseguridad crónica en sus relaciones debido al sentimiento de traición sufrido en su familia. También puede convertirse en alguien extremadamente autocrítico. Y, finalmente, después de largos años de mensajes familiares tóxicos (traes problemas, haces daño, reaccionas mal, eres un exagerado, un paranoico, etc.) puede terminar convenciéndose de que no merece ser querido. 

El papel del chivo expiatorio es difícilmente soportable. La carga psicológica de ser acusado, una y otra vez, sin derecho a defensa, de ser culpable de los males de tu familia, es muy pesada. Antes o después él (ó ella) comprende que no puede ganar. Que no tiene sentido luchar para mejorar la opinión de su familia porque ellos no permitirán que eso suceda. Este es el momento de desesperanza en el que muchos chivos expiatorios comienzan a adoptar el papel de "oveja negra". Empiezan a darse cuenta de que sólo son premiados por su familia si reconocen 'sus fracasos'. Y al contrario, ven que cuanto mejor se comportan (o se desenvuelven) más severamente son oprimidos. Porque cuando un chivo expiatorio presenta un buen comportamiento o un correcto desempeño contradice la versión del padre o de la madre narcisista de que él es el culpable de los males de la familia y al contradecirlo amenaza su plan exculpatorio causándole tal desazón que sólo la idea de plantearse la posibilidad de considerar que su hijo no es el culpable de los males de la familia le resulta completamente intolerable. 

Finalmente, en un intento desesperado de detener la opresión paterna, el chivo expiatorio sucumbe al rol de oveja negra, perdedor, conflictivo o troublemaker. Y esta rendición aceptada, por supuesto, por el resto de la familia les da exactamente lo que su disfunción mental necesita: algo externo en donde puedan depositar sus culpas para continuar con la fantasía tranquilizante de que no es malo lo que hacen con su familia. 

Así los chivos expiatorios que se rindan y acepten su rol de oveja negra merecerán expresiones de apoyo e incluso "recompensa". Tanto es así que muchos reconocen que las únicas ocasiones en las que han sentido apoyo de su padre o de su madre sucedieron después de asumir las proyecciones paternas disfuncionales. Por eso, para aliviar la angustia causada por esos continuos reproches, el chivo expiatorio suele terminar cediendo y aceptando esa valoración paterna tóxica (por manipuladora) de culpable de los males de su familia. 

De esta forma los chivos expiatorios internalizan el mensaje de que son inherentemente disfuncionales o defectuosos, terminando por creer que esos defectos pueden verlos todas las personas con las que tienen contacto y que, antes o después, serán rechazados por ellas de la misma forma que por su familia. Y quedarán marcados. Y las señales de su inferioridad serán perfectamente visibles en su paso por la escuela, en el trabajo, con sus amistades y en sus relaciones de pareja. 

Por tanto, como el psique del chivo expiatorio está hundido por la carga constante y abrumadora de la inferioridad proyectada en él, su comportamiento, sus ademanes, sus hábitos, su forma de hablar e incluso su postura, mostrarán las señas inconfundibles de ser una víctima en ciernes. De una persona herida por la vergüenza y la culpa. De alguien que cuando adquiere la suficiente experiencia en su rol se convierte en el blanco perfecto para el maltrato. Porque, intuitivamente, él es consciente de que todo el mundo sabe que es un ingenuo, un incauto, un blanco fácil que no opondrá mucha resistencia. Un paria intimidado, un solitario marginado o un troublemaker a castigar. 

El chivo expiatorio de una familia disfuncional está acostumbrado a aceptar la culpa de los problemas que surjan en sus relaciones interpersonales porque ha sido condicionado diligentemente para que crea que si él pudiera cambiar, los retos y las dificultades de sus relaciones se esfumarían. Quizá por ello, y porque como única referencia para sus relaciones adultas sólo tiene los patrones de comportamiento de su familia, acepta a malos compañeros o colegas que, emocionalmente irresponsables, esperan que sus espaldas anchas carguen con las pesadas e incómodas obligaciones que les mandan y les obligan a asumir por principio que cualquier dificultad en el grupo es culpa de ellos. 

Es común que el chivo expiatorio adopte un papel similar en el trabajo. Tal y como los niños detectan fácilmente entre ellos un blanco vulnerable al que culpar o discriminar, los adultos hacen lo mismo. Así los chivos expiatorios están mal pagados y son más explotados que sus compañeros de trabajo. Son excluidos de los eventos de la oficina, culpados por los fracasos del departamento e ignorados cuando se trata de reconocer sus méritos con felicitaciones o ascensos. A pesar de que la calidad de su trabajo puede superar a la de muchos, es poco probable que sean seleccionados para participar en una presentación importante o para ser líderes de un equipo. Todo lo contrario, sus evaluaciones profesionales reflejarán que sus jefes les critican más severamente que a otros. En el mejor de los casos serán ignorados y, en el peor, despedidos. 

Y es que, como tantas veces, todo empieza en la infancia. Los niños que comienzan a ejercer de chivos expiatorios responden a situaciones creadas en las que no pueden ganar y desarrollan patrones de comportamiento destructivo, desafiante u ofensivo. Un comportamiento que a la edad adulta crea dificultades serias en el trabajo y en la comunidad en general. Los chivos expiatorios que se encuentran atrapados en el papel de "oveja negra" pueden llegar a sufrir reprimendas y despidos repetidos. Y si desarrollan el hábito de troblemaker, es más que probable que sus dificultades laborales y sociales tomen la forma de conflictos y ofensas relacionados con comportamientos rebeldes, improductivos o destructivos.

El chivo expiatorio rara vez encaja cómodamente en sociedad y, generalmente, es menospreciado o rechazado sin importar las formas o las razones (reales ó imaginarias) para su marginación. Por eso, al contrario que los narcisistas, casi siempre reacios a buscar terapia psicológica aunque la necesiten, los chivos expiatorios buscan más psicoterapia que los otros miembros de la familia porque se han acostumbrado a pensar que todo se arreglaría si ellos no fuesen tan defectuosos. Porque un chivo expiatorio considera a sus fracasos personales como las razones centrales por las que un compañero es insensible, un jefe le niega un ascenso, o un hermano le habla con desprecio. Se siente incómodo en la escuela, el trabajo y en sus relaciones sociales porque se cree inferior. Y en gran medida, esta forma de pensar hace que sus creencias se conviertan en realidad haciendo más difícil que se dé cuenta de que sí pueden revertir los patrones de maltrato que generan sus inseguridades y su complejo de inferioridad. 

Por consiguiente, al acumular toda esa culpa en sí mismos, los chivos expiatorios pueden acabar necesitando terapia al llegar a adultos. Y esa terapia les puede ayudar a descubrir las verdaderas razones de su situación. La realidad de que, después de todo, no existe en ellos ninguna inferioridad sino que lo que les lleva a esas situaciones en las que se les denigra y en las que se les refuerza su tendencia a sentirse inadecuados no es sino la carga de la vergüenza y el rechazo inculcados por su familia. No les han ignorado y maltratado porque realmente sean inferiores sino para hacérselo creer. Y son ellos los que al creerse esas mentiras se comportaron como si realmente fueran inferiores y se convirtieron en lo que su padre tóxico o su madre tóxica, consciente o inconscientemente, querían que fueran. 

En conclusión, mientras tú, chivo expiatorio, no puedas deshacerte de la mentira paterna proyectada de que eres defectuoso culpable de los males de tu familia, seguirás atrayendo a personas manipuladoras, no lograrás alcanzar todo tu potencial y serás el peor enemigo de ti mismo. Así que sólo cuando puedas ver que no te maltratan por ser malo sino por ser vulnerable podrás cambiar tu futuro.








01 agosto 2015

Gracias por el sueño de Celia

















No se me olvida.

Casi dos meses hace que se terminó el sueño de Celia. Ahora, con los sentimientos más reposados, quiero expresar mi gratitud por el apoyo recibido.

La vida me dió una oportunidad y la aproveché. Vaya si la aproveché. 

Celia me necesitaba y ayudarla fue una bendición para mi. El momento en el que sucedió. Las circunstancias que rodeaban ese domingo de hace seis meses. La mágica manera en la que todo se desencadenó el domingo y tras este catártico artículo. Esas semanas de mayo. La locura de los mensajes de apoyo. Esa bendita locura.

Viví algo maravilloso pero tristemente extraordinario que sucede cuando personas muy diferentes se unen.

Y fue medicina para mi alma.

Así que hoy, sano y con el corazón en la mano, a todos os doy...
 
  



07 mayo 2015

El sueño de Celia





Soy el padre de Celia, una niña orgullosa de sus amigos que vive feliz en Murcia y que, como otras muchas niñas de 12 años, acaba de descubrir la música

Un lunes de hace cuatro meses nos dijo a su madre, su hermana, y a mi que quería ganar el concurso '¿Qué es un Rey para ti?' cantando una canción. Tenía que entregarla en vídeo, como muy tarde, al lunes siguiente.

A Amparo y a mi nos llamó la atención la importancia que Celia dio a ese reto y su determinación para conseguirlo, unas actitudes que finalmente resultaron cruciales para salvar el primer obstáculo que encontró: una historia de mi pasado reciente que me tenía atrapado. 

En efecto, me encontraba a la espera de noticias sobre la sentencia del juicio por demanda a mi empresa debido a mi despido disciplinario tras 14 años como empleado. Pronto habrá pasado ya un año desde aquel infausto día. 

Se quién soy. Esa historia no pudo acabar conmigo entonces y no lo conseguirá nunca. Sin embargo, ese viernes de enero a las 20 horas cuando recibí la esperada llamada estaba en casa solo con Celia. Ella me acababa de recordar por tercera o cuarta vez ese día 'lo de la canción' pero, como el resto de días de esa semana, mi cabeza y mi corazón estaban a la espera...

Y es que aquella sentencia era muy importante para mi. Un despido disciplinario tras una larga, triste, oscura e injusta historia laboral, un juicio que despertó esperanza de justicia (al compañero de trabajo que declaró a mi favor y a mí), una 'complicada edad laboral' (el mes que viene cumpliré 53 años)... Tenía mis motivos.  

Así que tras recibir aquella llamada le di la espalda a mi hija y me rompí delante ella. Nunca olvidaré su entereza. 














Cuando su madre volvió con su hermana de la fiesta de cumpleaños de una amiga no le dijimos nada. Decidí esperar al mediodía del sábado a su vuelta del trabajo que aún tenía entonces. Esa noche cenamos, vimos 'Jumanji' y nos fuimos a la cama. 

El sábado por la tarde hicimos unas compras y visitamos a mis padres. 

Y al final llegó el domingo, el día en el que el sueño de Celia tenía que empezar a andar. 

Por la mañana, Celia, su madre y yo dimos un largo paseo por el monte. Fue bajando del Santuario de la Fuensanta, ya de vuelta a casa, cuando nos encontramos con el título de la canción ('Es mi Rey') y con la letra del estribillo.

Tras la sobremesa, dos encantadoras niñas, hermanas, vecinas y amigas de Celia, se unieron a nosotros. A las 20:30 horas, las cuatro niñas y yo habíamos terminado la letra de la canción en el salón de casa y nos trasladamos a la salita de estar convertida en un improvisado estudio de grabación. Las tres niñas hacían los coros. La guitarra y 'la dirección musical' eran cosa mía. 

A las 21:00 horas llegó el 'momento crítico'. Celia se fue llorando a su habitación porque le reproché que parara de cantar tras un bloqueo que tuvo en la segunda grabación. Mi vecina llamó a la puerta de mi casa reclamando a sus dos hijas para cenar. Finalmente fue generosa y nos concedió unos minutos. Subí a la habitación de Celia y, más calmado, le pregunté ¿quieres ganar el concurso?

Y a la tercera fue la vencida. Celia bajó de su habitación y cantó la versión definitiva de 'Es mi Rey', la canción que ha resultado ser la única finalista de los colegios de la Región de Murcia en la modalidad multimedia del concurso '¿Qué es un Rey para ti?'. La canción que hay en el vídeo insertado a continuación.





Celia luchó por su sueño y ahora está más cerca de ver como se hace realidad. Pero que el sueño de Celia pueda salvar el penúltimo obstáculo ya no depende de ella. 

Que Celia gane depende, según se establece en las bases del concurso, de que su canción reciba los suficientes votos por internet el próximo domingo 17, Día de Internet para que pueda formar parte del grupo de finalistas más votados de entre los cuales el Jurado elegirá quién gana el premio: una audiencia con S.M. el Rey.





















¿Quiere ayudarnos a que el sueño de Celia se haga realidad?

Envíe este artículo a todos sus contactos y el domingo 17 reserve un momento para votar por su canción accediendo a la votación on-line mediante un clic en:




¿Qué hay que tener en cuenta para votar a Celia?

1) Solo se puede votar una vez por IP. El IP es el código numérico que identifica la conexión a internet de cada dispositivo (ordenador, ipad, tablet, teléfono, ...). Puede averiguar la IP de su dispositivo haciendo clic aquí. 

2) Se puede votar durante las 24 horas del domingo 17. 

3) Se puede votar desde cualquier lugar del mundo.


¿Dónde puedo conocer los resultados de Celia?

Tanto los resultados de Celia como cualquier noticia del concurso que se produzca se reflejarán en esta entrada del blog. 

En efecto, esta entrada se mantendrá actualizada esta semana y las siguientes con dichas informaciones (a continuación) así como con la relación de personas que hacen público su apoyo a Celia (al final de la entrada).



¿Cómo va 'el sueño de Celia'?

20/05/2015 Ya tenemos los resultados de las votaciones del domingo 17 para la modalidad multimedia: ¡¡Celia ha quedado entre los tres trabajos más votados!! ¡¡#ElsueñodeCelia sigue adelante!! Y ahora a esperar la decisión del Jurado.

21/05/2015 Ya sabemos quienes fueron los tres trabajos más votados el domingo 17 en la modalidad multimedia.

25/05/2015 Ya sabemos que a partir del próximo día 10 se hará pública la decisión del Jurado sobre cual de los tres trabajos más votados en la modalidad multimedia resultará premiado con la audiencia con S.M. el Rey. 
 













Victoria Revilla, la Coordinadora de Programas de la Fundación FIES, nos ha informado muy amablemente esta mañana en el Aula de Cultura de Cajamurcia en Murcia durante la recepción previa al bonito acto presidido por Begoña Iniesta, la directora general de Calidad Educativa, Innovación y Atención a la Diversidad. Un acto de entrega de diplomas y premios a los mejores trabajos de los 1.654 alumnos de todos los colegios de la Región de Murcia.


11/06/2015 Ya sabemos que el sueño de Celia no se hará realidad. Enhorabuena a Adriana Lasheras Fondón.











AGRADECEMOS ESPECIALMENTE SU APOYO A*:

Javier Pérez-CepedaRamón Arcas, José Angel Cerón, Miguel Angel Bastenier, Hermann Tretsch, Rubén Juan Serna, Rosa Roda, Juan Pablo Bellido, Alfredo Urdaci, Te doy mi palabra, LaVerdadOfende, El Ríchal, Ricardo IbarraPepe Oneto, Manuel Artero, Patricia López, Cayetano Gutiérrez, Montse Doval, Teodoro León Gross, Antonio J. Calvillo, Jose, Asís Timermans, Pedro Ramos Urarte, Méndez Guardia Civil, Organiza y Punto, Erik Encinas Ortega, Anita Dinamita, Orgullo Hispano, Mr. Robisnon, José Silva, Anonymus Prodigio, Fuensanta Moñino, Alcalde de Jun, M Elena Æxن†ツ, JuanNumberOne, Martin Peak, Florentino Heras, Rosa, Rey del Followback, Pedro de la Fuente, Gabriela Bustelo, CataluñaEsEspaña#VOX, jgr, Cartagena of Spain, Hugo Keppler, Luismi L. Moreno, Beatriz Vilar, Lorna, Virginia Gómez, Palabricue, Eise Dragoneta, Nacho Ledesma, Jesús Muñoz, Ciudadano Cake, Little John, María José Grech, Racsonion, Baldasare, Salvador Ulayar, Ana Velasco, Juan Carlos Vivó, José Alcaraz Martos, Mis 6 hermanos y yo, Aurora Pimentel Igea, Julio Murillo, ELANTONY, Antonio Cervero, Un Librepensador, Edward J. K., #CanDADA, Ana Belén Castel, RafaGonzález, Amparo Luna, peppo, Eddy yquemas, Aspose, Belén Espadafor, Boquerón acorralao, DIVERGENCIAS, Marisa, Montse Ferrer, Debri Delia Díaz, el Rubio, Elena V, DecalegDelBonIndepe, Don Rodrigo, quique hernando, ElviejoWerther, regeneracionya, Adrián LoSantos, Adolfo Díaz-Bautista, Gisela Revelles, Vidal M. Ostariz, El Aguijón, Fer Altuna Urcelay, Antonio Burgos, General Dávila, Candela #12.O, Guadalupe Mateo, Suso, 0veja negra, Yo soy del 70%, Alejandro Urteaga, Nuria Richart, Magdalena Scott, SoterramientoMurcia, Pastrana, Mariano Planells, Alejandro F. Romero, Ricardo J. Molina, Paco Viudes, Antonio Veloso, Antonio Castillejo, Juan Luis Cano, Carla B, Esperanza Izquierdo, Diego Skalona, Gracia #Art155CAT, María Rey, Ana Patricia #RED N, Helena Resano, El efecto Mariposa, ... 


(*) Por orden cronológico